Cómo Influye la Epigenética en la Menopausia

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Cómo Influye la Epigenética en la Menopausia
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La epigenética en la menopausia es la prueba de que no estás condenada a heredar la enfermedad de tu madre.

Lo has dicho alguna vez. O, por lo menos, lo has pensado.

«En mi familia todas engordan.»

«Mi madre tenía la tensión por las nubes, así que a mí me tocará.»

«El colesterol, los huesos, el azúcar… es genético, viene de serie.»

Y te resignas un poco. Bajas los hombros. Asumes que tu cuerpo trae un destino escrito y que tú solo eres la siguiente de la fila.

Esa misma frase se la dicen a la Dra. Silvia Quemada, ella es médica, con más de 20 años de experiencia clínica, dirección de hospitales, y experta en epigenética. Y en su consulta se sientan pacientes convencidos de su sentencia: «Voy a ser hipertenso, porque mi madre lo es y mi padre también».

Ella siempre les contesta lo mismo:

Puedes tener una predisposición. Pero ¿cómo se toma tu madre la vida? ¿Está muy estresada? ¿Y tu padre, vive siempre trabajando, sin un minuto para él?

Porque esa parte, la que tú dabas por escrita en piedra, se puede cambiar. Puedes activar o desactivar ese gen.

Y funciona en las dos direcciones, que es lo bonito. La epigenética es reversible y heredable. Reversible: si cambias cómo vives, no tienes por qué expresar las enfermedades de tu familia. Heredable: lo que tú apagas hoy, también se lo ahorras a tus hijos.

En la menopausia, esto importa mucho, porque tu cuerpo está a punto de cambiar las reglas del juego, y tú tienes mucho más mando del que crees.

Te lo cuento todo lo que me explicó Silvia a continuación.

¿Por qué es importante entender la epigenética en la menopausia?

Porque te devuelve el mando. Pero para verlo, primero hay que entender cómo funciona.

Tú heredas el 50% de los genes de tu madre y el 50% de los de tu padre. Eso no se toca: el color de los ojos, el del pelo, tu constitución. Pero tener un gen no significa que ese gen esté encendido.

Tus genes son como bombillas, hay mecanismos que las encienden o las apagan sin cambiar ni una letra de tu ADN. ¿Y quién acciona la mayoría de esos interruptores? Tú. Por la manera en que comes, cómo te mueves, cómo duermes y cómo vives.

El ejercicio físico, puede modificar la expresión de hasta mil genes. ¡Mil!

Somos en gran parte dueñas de nuestra salud. La genética no es determinante. (Y ojo, que esa información que heredas y que transmites viene tanto del óvulo como del espermatozoide: la responsabilidad se comparte.)

Ya sabes que la menopausia no es una enfermedad, es una etapa. Pero es una etapa en la que tu cuerpo cambia las reglas.

Vamos a ver cómo, y qué puedes hacer tú.

La menopausia es una reprogramación del cuerpo

Durante años, los estrógenos te han protegido de un montón de cosas casi sin que te enteraras. Cuando llegan la perimenopausia y la menopausia y esos estrógenos bajan, tu cuerpo hace lo que mejor sabe hacer, se reprograma.

¿Qué significa eso en tu día a día? Que cosas que antes no te afectaban, ahora sí. Y al revés también.

Puede pasar con algo tan sencillo como los pimientos. A lo mejor te han encantado toda la vida y, de repente, te sientan fatal. No es que el pimiento haya cambiado, es que la mujer que los digería bien ya no es la misma que eres hoy.

Divina, tú no eres la misma de hace unos años. Pero ni mejor ni peor, diferente.

Y esa es la primera tarea, lo primero es conocerte de nuevo. Volver a preguntarte qué te sienta bien, qué te sienta mal, qué necesita este cuerpo que tienes hoy.

Reencontrarte contigo. Por ahí se empieza.

Tu cuerpo escucha todo lo que sientes

Vamos con algo que parece de ciencia ficción y es pura biología.

Silvia me explicó que solemos pensar que el cerebro de la célula es su núcleo, donde está el ADN. Pues no. El cerebro de la célula está en la membrana, en esa frontera que separa lo de dentro de lo de fuera. ¿La prueba? Si a una célula le quitas el núcleo, sigue viviendo un tiempo. Si le quitas la membrana, se muere al instante.

¿Y por qué esto es importante? Porque lo que decide si un gen se enciende o se apaga no es algo que llevas escrito por dentro, es la información que llega desde fuera, tu ambiente, lo que comes, lo que respiras… y lo que sientes. Si tú estás estresada, esa información llega a todas y cada una de tus células más rápido que la velocidad de la luz. Todo tu cuerpo sabe que estás estresada antes incluso de que tú lo proceses.

Por eso yo siempre digo lo mismo:

Lo que no exteriorizas, el cuerpo lo somatiza.

La buena noticia es que esto también funciona al revés. Si bajas el estrés, si vives más en coherencia con lo que de verdad quieres, esa información también le llega a cada célula. Y entonces juega a tu favor.

Los 5 factores de la epigenética en la menopausia

Silvia trabaja la epigenética desde cinco grandes bloques. Cinco palancas que están en tus manos. No hace falta obsesionarse con todas a la vez (la obsesión tampoco ayuda), pero conviene tenerlas claras:

  1. La alimentación y el ayuno. No va solo de si engordas o no. Puedes estar delgada y tener el colesterol por las nubes, el azúcar disparado o la tensión alta. Lo que comes (y cuándo) le habla a tus genes.
  2. El ejercicio. Ya lo has visto: mueve la expresión de hasta mil genes. Y en esta etapa, el de fuerza es innegociable para frenar la pérdida de músculo (como te expliqué en este episodio). Tu cuerpo necesita que lo pongas un poquito al límite para que se regenere; si todo es comodidad, se acomoda.
  3. Los ciclos de sueño-vigilia. Tu cuerpo funciona con la luz del día: anaranjada por la mañana, blanca al mediodía, roja al atardecer. El problema es que vivimos 12 horas bajo luz blanca de oficina, cenamos tarde y nos dormimos con el móvil en la cara. Y luego nos preguntamos por qué dormimos fatal.
  4. Los tóxicos ambientales. Plásticos, desodorantes en espray, mil químicos que antes ni existían. Cosas de esta generación que tu cuerpo todavía no sabe gestionar.
  5. La mente. Para Silvia, la gran clave. Y la divide en dos: el estrés por un lado y tu proyecto vital por otro. Porque cuando vives una vida que no es la tuya, cuando hay incoherencia entre lo que tu cabeza dice y lo que tu corazón pide, tu cuerpo se entera. Y te lo cobra.

¿Divina, ves cómo todo está conectado?

Tu cuerpo solo se limpia por dentro cuando ayunas

Dentro de ese primer factor, la alimentación, hay algo que en la menopausia se vuelve clave: el ayuno.

Resulta que tu cuerpo tiene un proceso para hacer limpieza de su propia basura celular. Se llama autofagia, y el doctor Ohsumi ganó el Premio Nobel en 2016 por descubrirlo. Suena fatal (parece que te autocomes), pero es justo lo que necesitas: la célula tirando a la basura todo lo que se va acumulando con el uso del día a día.

Esa limpieza solo se hace en ayunas.

Silvia explica que mientras estás comiendo, tu cuerpo está ocupado digiriendo. Y tu cuerpo está diseñado para la carencia. Llevamos siglos comiendo una vez al día, o cada tres. Nuestros antepasados no se levantaban a abrir la nevera. Primero amanecía, luego salían a cazar, y ya verían si comían o no.

¿Qué pasa si comes a todas horas? Que no le das ni un respiro para limpiar. Y, encima, generas algo que se llama resistencia metabólica, tu cuerpo se acostumbra a tirar de la glucosa que acabas de meterle, y todo lo que tienes acumulado en el hígado no circula, no se usa. ¿El resultado? Hígado graso, inflamación, esa hinchazón que te hace sentir embarazada de seis meses cuando solo has comido.

Es como tener la nevera llena pero comprar y comerte siempre lo que acabas de traer. ¿Y lo que guardaste? Se pudre. Pues con tu cuerpo, igual.

Si quieres profundizar en cómo ayudar a tu cuerpo a hacer esa limpieza desde dentro, le dediqué un episodio entero a la detoxificación en la menopausia.

Escúchalo aquí

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Y esto es solo una parte. La conversación con Silvia da para mucho más.

¿Sabías que una salamandra tiene más genes que tú? ¿O que puedes heredar el miedo a los perros aunque nunca te haya mordido ninguno y te críen en la otra punta del mundo?

También hablamos de por qué Silvia va por la calle con gafas amarillas (y no es por estética), de la incoherencia cardíaca y de su método Asclepio.

No te lo pierdas.

El regalo de la Dra. Silvia Quemada

Silvia no es una gurú de Instagram: es médica, lleva más de 20 años en consulta y dirección de hospitales, y pasó su propia menopausia precoz a los 40. De hecho, bautizó su método «Asclepio» (el dios griego de la medicina, que curaba cuerpo y alma) después de visitar su templo en un viaje a Grecia.

Si quieres seguirla y enterarte de sus encuentros del método Asclepio, la encuentras en Instagram como Doctora Silvia Quemada.

Instagram

Dejo esto aquí para que lo pienses:

Sois valiosísimas, tengáis la edad que tengáis. La menopausia no es algo de la vejez: nos queda la mitad de la vida por delante. Como dice mi hija, le acabamos de dar la vuelta al jamón. Solo significa que eres diferente, que te tienes que conocer de otra manera y, por supuesto, que te tienes que amar. Porque es desde el quererte a ti misma desde donde vas a poder avanzar en todo lo demás.

Tu menopausia no está escrita en piedra. Cada hábito que cambias es un interruptor que enciendes a tu favor. Y te queda media vida por delante para disfrutarlo.

Si conoces a alguna mujer que necesita leer esto, compártelo. 💜

Preguntas frecuentes sobre la epigenética en la menopausia

1- ¿Qué es la epigenética y cómo influye en la menopausia?
La epigenética es el sistema que enciende o apaga tus genes sin cambiar tu ADN. En la menopausia importa muchísimo porque, según la Dra. Silvia Quemada, esta etapa reprograma tu cuerpo: con cómo comes, te mueves, duermes y gestionas el estrés puedes influir en qué genes se expresan y en cómo te sientes.

2- ¿Se puede revertir la epigenética en la menopausia?
Sí. La epigenética es reversible: si cambias tus hábitos, no tienes por qué expresar las enfermedades de tu familia. No ocurre de la noche a la mañana, pero como insiste Silvia, somos en gran parte dueñas de nuestra salud.

3- ¿La epigenética se hereda a los hijos?
También. Es heredable: si tú apagas un gen, ese gen apagado se transmite a tus hijos. Y no es solo cosa de la madre; esa información viaja tanto en el óvulo como en el espermatozoide.

4- ¿Por qué engordo en la menopausia aunque coma igual que antes?
Porque tu cuerpo cambió las reglas. Al bajar los estrógenos hay una reprogramación, y factores como el estrés (con el cortisol disparado) o comer a todas horas favorecen la inflamación y que acumules en lugar de eliminar. La Dra. Quemada lo explica con la autofagia: tu cuerpo solo limpia su «basura» cuando ayunas.

5- ¿El ayuno intermitente es bueno en la menopausia?
Para Silvia, sí, porque tu cuerpo está diseñado para la carencia y el ayuno activa la limpieza celular. Pero con dos condiciones: poco a poco, sin pasar de cero a cien, y mejor con un profesional que lo adapte a ti, porque cada mujer es un mundo.


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