Educación Sexual en la Menopausia para Romper Tabúes y Reconectar con tu Deseo
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La educación sexual en la menopausia empezó para mí con una conversación incómoda con mi marido.
A mí me apetece una vez a la semana. A él, tres.
Entre semana nos come el trajín. Si nos acostamos a las doce después de ver algo en la tele, olvídate. Yo ya me he quedado frita en los anuncios, y lo único que le puedo hacer a esas horas es un mordisco en la yugular. Y no pasional, precisamente…
Ahora bien, cuando nos escapamos con la autocaravana, la cosa cambia. Mi marido me lo dice muchas veces, que fuera de casa todo fluye. Hay días que parecemos dos adolescentes.
Mismo cuerpo, misma menopausia, mismo marido.
¿Qué cambia entonces?
En agosto tenemos la mitad de pacientes siempre en consulta. ¿Por qué? Porque es verano, en verano a nadie le pasa nada.
Esto nos cuenta Lidia Parrilla, psicóloga especializada en terapia sexual y de pareja, e invitada a este nuevo episodio de Almas Divinas.
Si no entiendes cómo funciona tu deseo en esta etapa, la conclusión más fácil es pensar que se ha terminado, pero con una adecuada educación sexual puedes cambiar la mujer que eres hoy, sin tabúes y sin vergüenza.
¿Por qué la sexualidad en la menopausia sigue siendo un tabú?
Porque hemos atado la sexualidad femenina a tres cosas. La juventud, la fertilidad y lo que resulta deseable desde fuera.
Cuando llega la menopausia, dejamos de encajar en ese molde. Ya no somos jóvenes ni fértiles y, según la sociedad, ya no somos deseables. Total, que muchas mujeres cortan su sexualidad de raíz sin preguntarse qué les está pasando.
Mi madre lo decía tal cual. Como ya no tenía la regla y no podía tener hijos, era vieja. Y si eras vieja, ya nada. Te conté más de ella en este artículo, por si quieres ver de dónde venimos muchas.
En consulta, Lidia se encuentra la versión actual de esa creencia. Es el mito que más escucha, mujeres convencidas de que han caducado, de que ya se les ha pasado el arroz. Eso no se queda en la cama, toca la autoestima, la relación de pareja y el bienestar emocional. Porque si te dices que ya has cumplido tu ciclo, también te estás diciendo que ya no sirves.
La menopausia no es una enfermedad. Tampoco trae fecha de caducidad.
Los seres humanos, tanto hombres como mujeres, somos sexuales desde que nacemos hasta que morimos.
Lo que pasa es que la poca educación sexual que tuvimos se quedó en la juventud. La sexualidad en la menopausia continúa, pero cambia, y toca aprender a leerla otra vez. Por eso la educación sexual en la menopausia importa tanto.
Vamos a verlo por partes.
1. El deseo sexual en la menopausia necesita contexto
Seguimos esperando un deseo de película. Ese que aparece solo, de golpe. Te miran a los ojos y ya tienes que estar dispuesta, con ganas, lista para lo que venga.
Lidia lo llama deseo espontáneo. En cambio, las mujeres solemos funcionar con lo que ella llama deseo responsivo. Necesitamos conexión, tiempo, estimulación y seguridad para que las ganas aparezcan.
Piensa en una chimenea. Por mucho que la mires, no se enciende sola. Pero si le das leña, un poco de aire y algo de tiempo, calienta igual que siempre.
¿Y qué pasa cuando no sabes esto? Que si las ganas no llegan solas, concluyes que ya no tienes deseo. De ahí a la frustración, la evitación y la culpa hay un paso.
Ojo con esto, que no es exclusivo de la menopausia. Lidia atiende en consulta a chicas de treinta años por pérdida de deseo. El mito del deseo espontáneo nos lo vendieron a todas.
Del deseo responsivo ya hablamos con Lucía Velasco en el artículo sobre autoexploración sexual en la menopausia.
La buena noticia es que este deseo se cuida y se le hace sitio.
2. La libido en la menopausia necesita sitio en tu agenda
¿Cuándo fue la última vez que tu sexualidad ocupó el primer plano?
Para muchas de nosotras lleva años en segundo plano. Primero el trabajo, la casa y los hijos. Ahora, además, los padres que se hacen mayores. Te conviertes en la que lo sostiene todo.
Y si llegas a la noche agotada, ¿cómo te va a apetecer?
En consulta, Lidia propone un ejercicio que a muchas les parece frío al principio. Hacer un calendario.
Te vas a poner un calendario para tener espacio, luego ya veremos si ahí aparecen relaciones o no.
Un hueco sin obligación de nada, eso sí, tiene que ser un hueco de verdad. Agendarlo a medianoche, cuando ya no puedes con tu vida, no sirve. Hace falta un rato en el que puedas estar con los cinco sentidos.
Yo lo hablé así con mi marido. Tú qué necesitas, yo qué necesito. Vamos a la cama pronto, tira de mí si te apetece. Si no surge nada, al menos hablamos un ratito en la cama.
Además, la carga se va aligerando con los años. Llega la jubilación, los hijos crecen y se acaba el runrún del embarazo. Cuando le pregunté a Lidia si se puede tener mejor sexo después de la menopausia, su respuesta fue un sí rotundo.
3. Los cambios físicos en la sexualidad en la menopausia se pueden trabajar
Hay cambios físicos y no vamos a hacer como que no existen. Menos lubricación, algo menos de elasticidad y el baile hormonal de fondo.
El problema llega cuando se convierten en la excusa comodín, como la llama Lidia.
«Es que estoy con la menopausia.»
«Es que ya no tengo ganas.»
Y ahí te quedas, aparcada.
La sequedad se trabaja con un buen lubricante. La pérdida de elasticidad, dándote más tiempo de excitación antes de la penetración. Cada cambio tiene su ajuste. Si hay dolor, tu ginecóloga también tiene mucho que decir.
Yo siempre digo que la vagina es un músculo. Si nos quedáramos tres años sentadas en una silla, se nos olvidaría andar. Con la vagina pasa lo mismo. Hay que seguir usándola, con pareja, sola o con juguetes, para que siga funcionando.
4. Dejar de exigirte para que tu sexualidad en la menopausia respire
Tu pareja te pide sexo y a ti no te apetece. Le dices que no una vez, dos, tres. A la cuarta cedes, por pura culpa. Esa culpa viene de lejos. Mi madre me lo decía, que a un hombre había que darle porque si no se te iba con otra.
Fatal.
Así acabas teniendo relaciones por obligación, el deseo se esconde todavía más y la bola crece. Para Lidia, el punto clave es dejar de exigirnos. La presión hace justo el efecto contrario al que buscas.
Yo lo tengo claro desde hace años. Si mi marido vuelve a casa conmigo es porque me sigue eligiendo, cada día, igual que yo a él. No tengo por qué fingir para retenerle.
El segundo paso es hablar. Si tú misma no te entiendes, tu pareja tampoco, que no tiene una bola de cristal. Cuando entiende lo que te pasa, la presión baja, y sin presión el deseo encuentra por dónde asomar. Con Rosario Jiménez lo trabajamos a fondo en el artículo sobre terapia de pareja en la menopausia.
Dicho esto, si no tener sexo no te afecta, todo está bien. Nadie decide cuántas relaciones tienes que tener. El problema aparece cuando te sientes rota, cuando hay malestar o cuando tu pareja y tú vais a ritmos distintos.
Ahí no conviene esperar. Lidia recibe parejas que llevan dos, tres y hasta cuatro años sin relaciones. Cuanto más se alarga una dificultad, más se enquista.
Escucha el episodio completo
La conversación con Lidia dio para mucho más. Hablamos de por qué una buena terapeuta lo que quiere es darte el alta, y no tenerte en consulta toda la vida. ¡Y de los pellejillos de mi marido! Se lo dije tal cual, no como crítica sino como alivio, porque nos estamos haciendo mayores los dos.
Aquí puedes contactar con Lidia
Lidia Parrilla es psicóloga especializada en terapia sexual y de pareja. Lleva más de diez años acompañando a mujeres, hombres y parejas, en terapia y en formaciones. Su vocación nació casi por casualidad, en un curso optativo de la carrera que acabó siendo el que más le gustó. Atiende ella misma el teléfono y trabaja en castellano con personas de cualquier parte del mundo.
Si quieres contactar con ella o seguir su trabajo, la encuentras aquí:
Lydia Parrilla Muñoz
Web: www.intimamind.com
Email: hola@intimamind.com
LinkedIn: https://www.linkedin.com/in/lydia-parrilla-muñoz/
Instagram: @intimamind
Tlf: +34 600 800 226
Dejo esto aquí para que lo pienses
Te lo he dicho muchas veces. En menopausia jugamos diferente.
Tu deseo sigue ahí.
Pide más contexto, más tiempo y menos presión.
Como la chimenea, necesita leña y un poco de aire.
Esta semana, prueba algo sencillo. Coge el calendario y busca un hueco que no sea a las doce de la noche. Un rato para ti, sola o con tu pareja, y luego ya veremos qué aparece.
La educación sexual en la menopausia empieza por conocerte otra vez. Cómo sientes, cómo piensas, cómo responde tu cuerpo ahora.
Espero que te haya gustado y, si conoces a alguien que necesita escuchar esto, compártelo. 💜
1- ¿Para qué sirve la educación sexual en la menopausia?
Para entender lo que le pasa a tu cuerpo y a tu deseo en esta etapa, y adaptarte en lugar de rendirte. Lidia Parrilla explica que la terapia sexual es, básicamente, educación sexual. Te enseña cómo funciona tu cuerpo y te da recursos para reactivar lo que se fue apagando con los años.
2- ¿Es normal perder el deseo sexual en la menopausia?
Es frecuente, pero el deseo no desaparece. Lidia Parrilla insiste en que se transforma con los cambios del cuerpo y de la etapa vital. De hecho, en su consulta también hay mujeres de treinta años con pérdida de deseo. Si lo dejas aparcado, se apaga. Si lo cuidas, vuelve, como la chimenea a la que le das leña.
3- ¿Qué es el deseo responsivo y por qué importa en la menopausia?
Es el deseo que aparece como respuesta a un contexto, y no de forma espontánea. Según Lidia, las mujeres solemos tener un deseo más responsivo, que necesita conexión, tiempo, estimulación y seguridad. Si esperas que las ganas lleguen solas, puedes pensar que ya no tienes deseo cuando lo que falta es espacio.
4- ¿Qué hacer con la sequedad vaginal en la menopausia?
Adaptarte. Lidia explica que la menor lubricación y elasticidad son cambios reales, pero no deberían servir de excusa. Un buen lubricante y más tiempo de excitación antes de la penetración ayudan mucho. Recuerda que la vagina es un músculo y necesita seguir en uso. Si hay dolor, consulta también con tu ginecóloga.
5- ¿Cuándo pedir ayuda a una terapeuta sexual en la menopausia?
En cuanto haya malestar, evitación o algún impacto en la relación, por pequeño que sea. Lidia recibe parejas que llevan años sin relaciones, y cuanto más se alarga una dificultad, más se enquista. Pedir ayuda pronto no tiene nada de fracaso. Piensa en ello como una profe particular para la asignatura que nunca tuvimos en el cole.
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