Terapia de Pareja en la Menopausia: No Es un Último Recurso
No permitas que la terapia de pareja en la menopausia sea tu último recurso.
Llevas 20 años con tu pareja, han atravesado problemas pero han salido a flote. Pero llevas un tiempo intentándole convencer de que te acompañe a una terapia de pareja. Al principio él no le vio sentido (casi se burló del tema), pero luego fue dejándose convencer hasta que aceptó.
Es su primer día y están sentados en la consulta del terapeuta.
De repente tu marido se abre y suelta algo que nunca te había dicho, que llevaba años guardando. Tú le miras y solo puedes decir:
«¿En serio? ¿Y por qué no me has contado esto?»
Rosario Jiménez, psicóloga y coach de parejas, me contó que eso pasa más de lo que creemos. Que las parejas llegan a su consulta pensando saber qué es lo que les pasa. Pero lo que realmente sucede lo llevan callando por años.
Y cuando lo sueltan, es una sorpresa.
En la menopausia, asistir a una terapia de pareja es súper recomendado, porque esta es la etapa donde se rompe el silencio y la mente se abre para entender nuevas y mejores maneras de llevar nuestra relación.
¿Por qué es importante hablar de esto?
Porque el silencio no es solo un síntoma de la menopausia. Es su cómplice.
Las parejas que llegan a su consulta no vienen porque haya un problema nuevo. Vienen porque hay un problema viejo que nadie nombró.
Llevamos años echando gotitas de agua en un vaso y un día el vaso se desborda. Cuidado, puede ser el nuestro pero también el de nuestra pareja.
Lo que pasa con la menopausia es que todo se junta al mismo tiempo: los hijos en plena adolescencia (o yéndose de casa), la carrera profesional en un punto de inflexión, el cuerpo que cambió las reglas del juego. Disfrutar del sexo se vuelve complicado, porque hay una serie de elementos (rutina, incomprensión, resequez) que se vuelven verdaderos obstáculos en la relación.
Vamos a analizar algunos.
1. La terapia de pareja en la menopausia te enseña que tu relación es un organismo vivo.
1 + 1 = 3 Mira tu relación de pareja como una persona, y trátala como tal.
Al igual que los seres vivos, nacen cuando dos personas se juntan, crecen, evolucionan, y si una de las dos se queda congelada en una etapa anterior, sufre tensión, se debilita y puede hasta morir.
¿Cuántas de nosotras seguimos esperando que la relación funcione igual que cuando teníamos 30? Como cuando no podíamos quitarle las manos de encima al otro, nos valía cualquier lugar para hacer el amor, llegábamos al viernes con el estómago cargado de mariposas porque sabíamos que lo íbamos a ver.
¿Divina, hace cuánto tiempo no sientes mariposas en el estómago?
Eso no significa que tu relación esté mal, significa que ha evolucionado. Y tú no le has dado las herramientas nuevas que necesita para esta fase.
2. La irritabilidad no es tu personalidad. Es tu cuerpo pidiendo auxilio.
Cuando los estrógenos bajan, dejamos de ser tan «gregarias», como dice Rosario. Menos cuidadoras por defecto, menos dispuestas a tragar con todo.
Y claro, tu pareja lo nota.
Lo que antes tolerabas con una sonrisa ahora te saca de quicio. Pero esa irritabilidad no siempre es hormonal pura y dura. A veces es simplemente que llevas 15 días sin dormir bien, o que el cansancio acumulado de años de cuidar a todos menos a ti ha llegado a un punto de no retorno.
Esto no es culpa tuya, pero tampoco puedes usarlo como escudo.
No uses tu menopausia como trinchera, úsala como para mejorar la comunicación con tu pareja.
También necesitamos que ellos investiguen. Que busquen en Google, que escuchen un podcast (dile a tu marido que escuche este episodio 🙂 En resumen, haz que se interesen.
3. La terapia de parejas te enseña que el sexo no se rompe, se transforma.
Uno de los temas que más llegan a la consulta de Rosario es la diferencia en el deseo sexual. Y aquí hay una trampa mortal: pensar que quien desea más tiene la razón.
Cuando una de las dos partes desea menos, empieza el carrusel de afirmaciones autodestructivas:
«Ya no le gusto.»
«Es que mi cuerpo ya no es el mismo.»
«Nos estamos convirtiendo en compañeros de piso»
Cada una de estas frases son obstáculos que te impiden probar cosas nuevas.
El encuentro íntimo no empieza en la cama. Empieza en el día a día. En una mirada, un mensaje, un «hoy cocino yo»
Creer que el sexo tiene que ser espontáneo como cuando tenías 25 es una creencia que hace mucho daño. A lo mejor ahora necesitas otra forma de precalentamiento porque tu cuerpo responde diferente. La sequedad vaginal (que tiene solución, por cierto) te está frenando y no se lo has contado a nadie porque te da vergüenza.
En este episodio (también con Rosario) te damos alternativas para que recuperes el gozo sexual con tu pareja.
4. La terapia de pareja en la menopausia es un acto de valentía.
Ir a terapia no significa que estés rota. Significa que quieres entender qué está pasando y no tienes las herramientas para hacerlo sola.
Esto es revelador, muchas parejas llegan sabiendo perfectamente cuál es el problema. Lo pueden describir con palabras, lo pueden escribir en un papel. Pero hay algo debajo que les impide resolverlo.
A veces es miedo a herir. Pero la mayoría de las veces es miedo a escuchar.
Porque van a oír cosas de su pareja que nunca se atrevió a decir. Lo van a conocer a un nivel más profundo. No importa que lleves 20 años de matrimonio, hay temas que se guardan bajo llave y pueden ser toda una caja de Pandora.
Después de esta sincera conversación la relación suele fortalecerse. Pero a veces termina. Lo importante es que, si lo hace, termina bien.
¿Y por qué no? Tu relación merece un final digno.
Para quienes la palabra «terapia» suena demasiado seria, Rosario sugiere empezar con coaching de parejas. Es más amable, está basado en preguntas que tú misma vas respondiendo, y a veces con un par de estrategias y un poco de juego, las cosas empiezan a moverse.
Escucha el episodio completo
La conversación con Rosario Jiménez fue mucho más profunda de lo que cabe en un artículo. Hablamos de cómo los hombres también se sienten cuestionados en su masculinidad durante esta etapa (y nadie les pregunta). ¡Y de cómo un simple «hoy cocino yo» puede ser más potente que cualquier precalentamiento! No te puedes perder la parte donde hablamos de la regla de los 90 minutos semanales y por qué a veces es mejor 10 minutos de silencio juntos que una hora de conversación forzada.
Aquí tienes el regalo de Rosario
Rosario Jiménez es psicóloga, coach de parejas y profesora de yoga con más de 12 años de práctica. Actualmente está terminando una formación en respiración y suelo pélvico. Si quieres contactar con ella o seguir su trabajo, la puedes encontrar en sus redes sociales:
Dejo esto aquí para que lo pienses:
Te dejo con un gran consejo que me dio Rosario: escribe.
Coge un papel y escribe lo que sientes. Aunque sea «estoy harta», «no puedo más», «me c*go en diez».
No hace falta que sea bonito ni que tenga sentido en ese momento.
Cuando escribes estás obligada a sacar los pensamientos de tu cabeza. Eso crea distancia y esa distancia crea claridad.
Claridad es lo que necesitas, Divina, para aprender, para aceptar, para evolucionar.
Una terapeuta, o un coach, brinda ese espacio seguro para abrirse y comunicar.
Comunicación con propósito.
Espero que te haya gustado y, si conoces a alguien que necesita escuchar esto, compártelo. 💜
1- ¿La terapia de pareja en la menopausia es solo para parejas en crisis?
No. Rosario explica que muchas parejas llegan a terapia queriendo mejorar algo que funciona pero que podría ir mejor. No hace falta estar al borde de la ruptura. De hecho, cuanto antes se trabaje la comunicación, menos probabilidad hay de que el vaso se desborde.
2- ¿Es normal que mi deseo sexual baje en la menopausia?
Es frecuente, pero no universal. Los cambios hormonales afectan el deseo de maneras diferentes en cada mujer. Algunas desean menos, otras desean más. El problema no es el cambio en sí, sino no comunicarlo y asumir que algo está mal contigo.
3- ¿Qué hago si mi pareja no quiere ir a terapia?
Es más común de lo que piensas. Rosario cuenta que muchos hombres llegan diciendo «he venido porque ella quería». Y eso está bien como punto de partida. También puedes empezar por ti sola: escribir lo que sientes, buscar espacios como Almas Divinas donde otras mujeres comparten experiencias similares, o sugerirle algo menos formal como coaching de parejas.
4- ¿Cuánto tiempo debería dedicar a reconectar con mi pareja?
Rosario menciona estudios que hablan de al menos 90 minutos semanales. Pero cuando la tensión es alta, a veces es mejor empezar con 10-15 minutos de calidad real. No hace falta una gran cita romántica. A veces quedarse en la cama un sábado por la mañana sin hacer nada juntos ya es un comienzo.
5- ¿La terapia siempre salva la relación?
No, y eso también está bien. Rosario cuenta que ha tenido parejas que en terapia descubrieron que lo mejor era separarse, pero hacerlo de forma respetuosa y con paz. Eso es infinitamente mejor que seguir cinco años más acumulando frustración.

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