Salud Bucal en la Menopausia: Por qué cambia y cómo cuidarla
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Tu salud bucal en la menopausia cambia antes de lo que crees. Y ese cambio está muy relacionado con las hormonas.
Te pasas el hilo cada día. Te cepillas como llevas haciéndolo toda la vida. Y una mañana, sin avisar, te sangra una encía justo donde nunca antes te había sangrado.
Al principio no le das importancia. Luego notas que un diente se te ha vuelto sensible, que el agua fría te molesta, que a media tarde tienes la boca seca sin motivo. Y un día se te cae una muela. Con cuarenta y pocos.
Te miras en el espejo y solo se te ocurre pensar:
«¿Pero por qué? Si yo siempre me he cuidado la boca.»
Y lo achacas a la herencia, a que tu padre ya llevaba dentadura postiza antes de los 40, a que te estás haciendo mayor. A cualquier cosa menos a lo que de verdad está pasando.
Este pudiera ser mi caso, Divina, por poquito.
Andrea Suaret Burgos, odontóloga con veinte años de consulta nos explica que la boca es de los primeros sitios donde el cuerpo enseña que las hormonas están bajando.
Y muchas veces avisa antes que cualquier otro síntoma.
Porque los estrógenos trabajan de forma muy directa con tu boca. Cuando empiezan a descender, y eso arranca mucho antes de la menopausia, sobre los 40, la boca es de las primeras en enterarse.
¿Por qué la menopausia afecta a tu salud bucal?
Los estrógenos son un antiinflamatorio natural que nos ayuda a estar desinflamadas, con energía y con las defensas en su sitio. Cuando bajan, el cuerpo entero lo nota. La boca también, es más, la boca es una de sus preferidas.
La boca seca, las encías que sangran, el sabor raro, la sensibilidad que aparece de la nada… parten del mismo problema. Un efecto dominó que empieza en las hormonas y termina en tu sonrisa. No son síntomas sueltos.
Vamos a analizar lo que nos explicó Andrea con más profundidad.
1. Tu salud bucal en la menopausia avisa antes que ningún otro síntoma
¿Has notado ese sabor metálico que no sabes de dónde sale, o la encía que sangra dos días antes de que te venga la regla? O la sensibilidad que aparece con el frío, con el calor, con el café. ¿Qué me dices de las caries que te sale entre dos dientes aunque te pases el hilo religiosamente?
Andrea lo ve cada semana en su consulta, pacientes con una higiene impecable, de 45 años, a las que de repente les pasa lo que nunca les había pasado.
¿Y sabes qué hacemos casi todas? Buscar cualquier explicación menos la verdadera. «Será herencia.» «Será que me hago mayor.»
Divina, si algo que llevas décadas haciendo bien de golpe deja de funcionar, tu cuerpo te está hablando. La boca puede ser la señal de que la perimenopausia ya empezó, aunque el resto de síntomas todavía no hayan dado la cara. Escúchala.
Ya hablamos de este tema en otro episodio
2. Lo que te funcionaba toda la vida ahora te hace daño
Al bajar las hormonas, el epitelio, esa capa fina que recubre las encías y la mucosa, se adelgaza cada vez más. Así que ese cepillado de dos minutos que llevas haciendo toda la vida, ese que nunca fue agresivo para una encía más fina, de repente sí lo es. Y aparece la recesión. Y con ella, la sensibilidad.
¿La solución? No cepillarte menos. Cepillarte mejor.
Andrea recomienda el cepillo eléctrico, sobre todo los que llevan sensor de presión: te avisan cuando aprietas de más. Y ojo con lo que usas: pastas y colutorios sin alcohol, porque el alcohol sobre una mucosa fina puede llegar a quemarla. El colutorio, por cierto, es un plus, no lo esencial. Lo que de verdad importa es la técnica y el hilo dental.
Un apunte importante aquí: si dos días antes de la regla te sangra una encía, la primera tentación es no tocarla. Error. Ahí hay que cepillar y pasar el hilo incluso una vez más que en el resto de la boca, porque algo se está acumulando justo en esa zona. Dejarlo es lo que la convierte en una bola de nieve.
3. La boca también tiene hueso (y por eso la osteoporosis empieza aquí)
Cuando pensamos en osteoporosis, pensamos en la cadera, en la columna. Nadie piensa en la mandíbula. Y la mandíbula es hueso, igual que el resto.
Tenemos células que forman hueso y células que lo destruyen. Cuando los estrógenos bajan, la balanza se inclina: se destruye más de lo que se construye. Y ahí la densidad ósea empieza a caer, en todo el cuerpo y también en tu boca.
Si esperas a que la pérdida de hueso sea evidente, puede que ya no haya vuelta atrás: sin hueso, no se pueden colocar implantes.
Algunos tratamientos para la osteoporosis (los bifosfonatos) hacen que una simple extracción, un implante o una cirugía se compliquen o directamente no se puedan hacer. Por eso Andrea en que el ginecólogo y el dentista tienen que ir de la mano.
¿Y qué puedes hacer tú?
Empezar a cuidarte antes de que duela. Suplementarte si toca y no esperar a que la bola de nieve se convierta en una avalancha.
4. Menos saliva, más riesgo: cómo cuidar tu salud bucal en la menopausia
La saliva es tu escudo, es la capa que protege, equilibra y mantiene todo en su sitio. Y en la menopausia, ese escudo baja la guardia, produces menos saliva.
Con menos saliva, el pH de la boca se descontrola y aparecen caries más traicioneras, las que salen pegadas a la raíz y a veces acaban dejando la pieza para el arrastre.
¿Por dónde empezar? Por lo más simple y lo más ignorado: el agua. No hay mejor líquido.
Y al revés, no hay peor líquido que los refrescos de Coca-Cola, tal cual dice Andrea, es fatal para tus dientes.
En el plato, tira de frutas y verduras fibrosas. lLa manzana roja es top para arrastrar la placa, y la pera, el plátano y el brócoli también suman. El chocolate negro (sin azúcar) es un aliado, porque su grasa se pega al esmalte y le pone difícil a la placa. El yogur natural, mejor sin azúcar, también. Y si ya tienes las encías finas o cuellos expuestos, cuidado con lo cítrico y lo picante: la naranja, la mandarina o un plato muy especiado te pueden pasar factura.
Un par de hábitos más que marcan la diferencia: cepíllate siempre después de comer (puedes esperar media hora, pero no lo dejes pasar), usa un irrigador si llevas prótesis o implantes, y súbete a dos revisiones al año en vez de una. Porque esa limpieza anual que te bastaba toda la vida, ahora, con menos saliva y más sarro, puede quedarse corta.
Escucha el episodio completo
La conversación con Andrea dio para mucho más de lo que cabe aquí. Hablamos de por qué la boca es «una de las preferidas» de las hormonas, y de esa línea específica para la boca seca que puedes llevar hasta en el bolso, con spray y todo.
No te pierdas la parte en la que Andrea cuenta por qué la terapia de reemplazo hormonal puede aliviar la boca seca, y por qué no vale igual para todas.
Aquí puedes contactar con Andrea
Andrea Suaret Burgos es odontóloga con veinte años de experiencia, especializada en cirugía oral e implantes. Estudió en Venezuela y, cuando llegó a España, tuvo que volver a examinarse y homologar su carrera durante tres años para poder ejercer aquí (así que sabe bien lo que es empezar de cero y no rendirse).
Hoy tiene su propia clínica, Dental Suaret Burgos, en Rivas-Vaciamadrid, y además saca tiempo para divulgar de forma altruista en su propio podcast.
Puedes encontrarla y contactar con ella aquí:
Dejo esto aquí para que lo pienses:
Tu cuerpo lleva años hablándote.
A veces por la piel. A veces por el pelo. Y muchas veces, la primera en hablar es la boca.
No hace falta que te vuelvas loca ni que lo cambies todo de golpe.
Solo que la escuches.
Que cuando algo que nunca te pasaba empiece a pasarte, no lo achaques a la edad y sigas de largo.
Porque cuidar tu salud bucal en la menopausia no va de vanidad. Va de llegar entera, con tu sonrisa y con tu hueso, a todos los años buenos que te quedan por delante.
Y esos son muchos.
Cuídate. Quiérete. Empieza hoy.
Espero que te haya gustado y, si conoces a alguien que necesita escuchar esto, compártelo. 💜
1- ¿Por qué tengo la boca seca en la menopausia?
Porque al bajar los estrógenos produces menos saliva, y la saliva es tu capa protectora. Andrea lo explica claro: menos flujo salival significa menos escudo, y por eso notas la boca seca, más sensible y con sabor raro. Beber agua a lo largo del día y usar productos sin alcohol ayuda mucho.
2- ¿Es normal que me sangren las encías en la menopausia?
Es frecuente, sobre todo en los días previos a la regla, aunque tengas buena higiene. La mucosa se adelgaza y las encías se vuelven más sensibles. Lo importante, según Andrea, es no dejar de limpiar esa zona: cepíllala y pásale el hilo incluso con más cuidado, no menos.
3- ¿La menopausia puede hacer que se me caigan los dientes?
Puede favorecerlo si no te cuidas, porque la caída de estrógenos reduce la densidad ósea, también en la mandíbula. Por eso Andrea relaciona directamente la salud de la boca con la osteoporosis: perder hueso hoy puede significar no poder ponerte implantes mañana. La clave es empezar a cuidarte antes y no saltarte las revisiones.
4- ¿Cada cuánto debo ir al dentista en la menopausia?
Andrea recomienda dos veces al año, cada seis meses, en vez de la revisión anual de siempre. Con menos saliva se forma más sarro, y si ese sarro se mete bajo la encía puede acabar en un problema de hueso. Adelantarte es más barato y menos doloroso que resolver la bola de nieve después.
5- ¿La terapia de reemplazo hormonal mejora la salud bucal en la menopausia?
Andrea la ve con buenos ojos: puede aliviar los sofocos y también hacer que la boca esté menos seca. Pero deja algo claro: son hormonas, cada mujer es un mundo y hay que valorar cada caso. En algunas incluso puede aparecer algún sangrado de encías que antes no tenían, así que la decisión se toma con tu ginecólogo, no por tu cuenta.
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