Liderazgo femenino en la menopausia: cómo liderar tu vida mientras cuidas de todo el mundo.
¿Quién lidera tu vida?
Esta fue la primera pregunta que hizo Magda Fernández cuando nos sentamos a grabar este episodio de Almas Divinas. No es una pregunta trampa. ¡Es una bomba!
Así de simple e incómodo es el tema que vamos a tratar hoy: el liderazgo femenino en la menopausia, una etapa en la que muchas mujeres descubren que han estado liderando todo… menos su propia vida.
Magda no es una coach de esas que te dice «tú puedes» con una sonrisa de anuncio. Lleva desde 1997 ayudando a personas, tiene formación en relaciones laborales, recursos humanos, está certificada internacionalmente en gestión emocional y PNL, tiene un MBA y es psicóloga holística.
Le pregunto a todo el mundo: ¿eres líder? El 90% me dice que no. Y la siguiente pregunta es: ¿quién lidera tu vida?
Spoiler: probablemente no eres tú.
¿Por qué hablar de liderazgo femenino en la menopausia?
Porque cuando hablamos de liderazgo pensamos en una mujer en traje de chaqueta dirigiendo un equipo, y nos olvidamos de algo mucho más básico: liderarte a ti misma.
La menopausia no llega acompañada de décadas de creencias que hemos ido metiendo en una mochila invisible: hay que casarse, hay que tener hijos, hay que cuidar de todo el mundo, la vida ideal es la que te dibujó la sociedad, no la que tú elegiste.
Magda explicó que las mujeres que se acercan a sus formaciones traen una carga que arrastran desde lo personal hasta lo profesional. Estas falsas creencias repercuten en las decisiones que toman y condicionan su experiencia de vida.
Las mujeres en menopausia estamos lista para liderar, hemos acumulado experiencia, logros, tenemos la sabiduría suficiente para lidiar con todo tipo de situaciones, atrás quedaron las inseguridades y la ingenuidad tan propia de la juventud.
Pero esta realidad es paradójica, porque nos fuerza a responder esta pregunta:
¿Qué quiero yo realmente?
El problema es que llevamos tantos años evitando el tema, que cuando por fin lo tenemos en frente, no sabemos qué contestar.
1. La Culpa Es la Cadena Más Pesada de Tu Mochila
Hay una palabra que Magda quiere borrar del diccionario, y yo estoy totalmente de acuerdo:
Culpa.
La culpa te hace dos cosas terribles.
Te castiga a ti misma por no ser suficiente.
Te hace confundir responsabilidad con sacrificio.
La culpa no existe. A mí me gusta empezar por responsabilidad. ¿Qué es tu responsabilidad y qué no lo es?
Y ojo con esto, porque la trampa de la culpa en la menopausia es doble. Te sientes culpable por tener síntomas que no puedes controlar, y te sientes culpable por querer priorizarte después de décadas cuidando de otros. Es como si el mundo te hubiera dado permiso para darlo todo menos para pedirte algo a ti misma.
Yo lo viví en un momento de mi vida. Tuve que fingir que me sentía genial dentro de una relación tóxica (que me provocó hasta urticaria). Lo hice por mis hijos, porque tenía que dar la impresión de ser la madre fuerte. Cargando esas, y otras cadenas, llegué a la menopausia arrastrando toda esa culpa disfrazada de fortaleza.
¿Sabes qué descubrí? Que la responsabilidad libera y la culpa encadena.
Responsabilizarte significa elegir.
Quiero cambiar esto, lo cambio.
Quiero pedir ayuda, la pido.
No necesito que nadie me dé permiso, porque mi vida la lidero yo.
2. No Comunicar lo que Sientes Es Regalarte Frustración
Imagina la escena. Estás en una reunión de trabajo, te da un sofoco de esos que te pone roja como un tomate, y en vez de decir «disculpad, necesito un momento», tu cabeza entra en modo pánico: qué van a pensar, ahora creerán que soy mayor, que ya no soy válida, que no puedo con el puesto. Y mientras piensas todo eso, te has perdido media reunión, estás sudando y nadie entiende qué te pasa.
¿El resultado? Frustración.
No porque los demás no quieran entenderte, sino porque no les estás dando la oportunidad de hacerlo.
El otro no es culpable de no adivinar lo que yo quiero.
Y es verdad, Divina. Tu pareja no tiene una bola de cristal. Tus compañeros de trabajo no va a adivinar que hoy necesitas que bajen el aire acondicionado o que te den cinco minutos. ¿Pero si no dices lo que sientes, cómo esperas que alguien te entienda?
Me pasa con mi marido. Hay veces que tengo que decirme: «Julia, para reina, que él no es adivino.»
Si yo no le cuento que hoy estoy triste, que necesito un achuchón, que estoy teniendo “un día de esos”, ¿cómo va a saberlo?
Pero cuando se lo digo de manera asertiva, él lo ve, lo entiende y me dice «ven aquí que te doy un achuchón.»
Esto se llama comunicación asertiva.
Defender lo que necesitas sin atacar al otro, explicar cómo te sientes sin hacer el papel de víctima. Y sí, en la menopausia esto es más difícil porque las emociones están a flor de piel, pero precisamente por eso es más necesario.
3. Las Emociones No Son Ni Buenas Ni Malas
No estamos educadas en emociones.
Nos enseñaron lenguaje, matemáticas, historia. ¿Y las emociones? Nos enseñaron a ocultarlas. Esto nos quitó la habilidad para gestionarlas de manera correcta.
Magda lo ve todos los días en sus sesiones: personas que dicen «es que no quiero sentirme así» y cuando le pregunta por qué, descubren que no tienen miedo a la emoción, tienen miedo a lo que los demás piensen de ellas si la muestran.
¡Fíjate qué paradoja! No es el enfado lo que te incomoda, es que alguien vea que estás enfadada. No es el sofoco lo que te paraliza, es que tu jefe piense que ya no puedes con el puesto.
Cuando tenemos una reacción de ira o de enfado, no es por lo que nos están diciendo. Es por lo que yo estoy pensando que está creyendo la otra persona.
Léelo otra vez.👆
Nos montamos películas enteras en la cabeza basadas en lo que creemos que el otro piensa. Actuamos desde esa película, no desde la realidad. Desmontar esas fantasías es la especialidad de Magda, que en sus formaciones solo trabaja con grupos pequeños, para poder individualizar el trato y potenciar el impacto.
Lo mío no es llenar salas, es mirar a las personas a los ojos.
4. Cuando un Gesto Pequeño Cambia Todo: La Anécdota del Café
Magda contó una historia que resume todo lo que hemos hablado hasta ahora:
Una mujer acudió a una de sus charlas. Tenía cuatro hijos y un marido, se levantaba a las siete y media de la mañana para prepararlo todo, organizar a todo el mundo, y nunca, jamás, se tomaba un café tranquila. Decía que no estaba motivada, que no tenía energía, que la vida le pasaba por encima.
Magda le hizo una sola pregunta: «¿Te molesta madrugar?» La mujer dijo que no. «Entonces levántate a las siete y, de siete a siete y media, tómate tu café.»
Solo eso.
A los quince días, la mujer volvió, muy contenta y le dio un gran abrazo. ¿Qué había pasado? Que cuando su familia la vio levantada tomándose su café, empezaron a preguntarle por qué.
Ella contestó: «Porque nunca puedo tomarme un café tranquila. Siempre tengo que estar preparando el desayuno de todo el mundo.»
¿Y sabes lo que ocurrió después? Ahora se hacen ellos el desayuno para que ella se tome el café tranquila.
Eso es liderazgo personal, Divina. No hay que montar una empresa ni dirigir un departamento. Puede ser algo tan sencillo como comunicar (en el sentido más amplio de la palabra, y sin justificarte) que te mereces treinta minutos de paz.
Escucha el Episodio Completo
La charla con Magda Fernández fue mucho más profunda de lo que cabe en un artículo. Hablamos de su método DEC (Desarrollo, Equilibrio y Crecimiento), de cómo las empresas familiares pueden ser una bomba de relojería emocional, y de las personas que salen de sus formaciones diciendo que les duele la cabeza (y por qué eso es buena señal).
Puedes localizarla en su empresa Magfera, donde ayuda tanto a empresas como a personas a desarrollar su liderazgo personal y profesional con grupos pequeños.
También puedes seguirla en Instagram
Dejo Esto Aquí Para Que lo Pienses:
Hay algo que nos parecemos todos: todos podemos elegir. Y no elegir es una elección.
La menopausia no es una excusa para dejarte de lado. Es, precisamente, la llamada más fuerte que vas a recibir para empezar a liderarte.
Puedes montarte en un barco y andar a la deriva, o puedes coger el timón e ir al puerto que tú elijas. Pero primero necesitas decidir que tu vida la diriges tú.
Espero que este artículo te haya removido algo por dentro. Y si conoces a alguien que necesita leer esto, compártelo, porque a veces lo único que hace falta es que alguien te diga:
«Oye, ¿y quién está liderando tu vida?» 💜
1- ¿Qué es el liderazgo femenino en la menopausia?
No se trata de dirigir equipos ni de tener un cargo. El liderazgo femenino en la menopausia empieza por liderarte a ti misma: tomar decisiones sobre tu salud, tus emociones, tus relaciones y tu bienestar sin pedir permiso ni cargar con culpas que no te pertenecen.
2- ¿Cómo puedo comunicar mis síntomas de menopausia en el trabajo sin sentir vergüenza?
La comunicación asertiva es la clave. No se trata de dar explicaciones médicas, sino de normalizar lo que estás viviendo con naturalidad. Algo tan sencillo como «necesito un momento, es una fase hormonal» rompe el estigma sin exponerte, y le da al otro la oportunidad de entenderte en vez de obligarle a adivinar.
3- ¿Por qué me siento culpable cuando intento priorizarme en la menopausia?
Porque llevas décadas programada para cuidar de todos menos de ti. La culpa es una creencia aprendida, no una verdad. Sustituirla por responsabilidad significa entender que cuidarte no es egoísmo, es la base para poder seguir cuidando de lo que te importa sin vaciarte por el camino.
4- ¿Qué es el método DEC de Magda Fernández?
DEC significa Desarrollo, Equilibrio y Crecimiento. Es un programa de ocho sesiones grupales (máximo ocho-diez personas) donde primero desarrollas tus capacidades internas, luego buscas el equilibrio emocional, y desde ahí puedes crecer. No es un proceso rápido ni mágico, es un trabajo profundo que requiere compromiso.
¿5- La menopausia puede ser una oportunidad para reinventarme?
La menopausia es una de las etapas con más potencial de transformación personal. Si tus hijos ya son mayores, si tienes experiencia acumulada, si las decisiones las tomas desde un lugar más sabio, estás en tu mejor momento para elegir qué quieres hacer con tu vida. Como dice Magda: date la oportunidad de saber cómo puede ser tu vida y lidera ese camino.

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