Claridad Mental en la Menopausia: Qué la nubla y cómo recuperarla

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Claridad Mental en la Menopausia: Qué la nubla y cómo recuperarla
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La claridad mental en la menopausia no se pierde solo por las hormonas.

Se pierde cuando, en medio de una comida de trabajo, te oyes quejándote con la misma voz cansada que ellos, del mismo jefe, de la misma reunión que no sirve para nada.

Y piensas:

«Esta no soy yo.»

Dorit Sauer, coach personal y ejecutiva, se dijo esa frase en una comida exactamente así. Salió de allí, fue a hablar con su jefe y se marchó.

Estaba quemada.

Su niebla mental no venía de las hormonas. Venía de llevar años viviendo lejos de lo que de verdad le importaba.

En este episodio conversé con Doris sobre este y otros temas.

¿Qué causa la falta de claridad mental en la menopausia?

Le pregunté a Dorit si esto era normal o si teníamos que preocuparnos. Me contestó a la gallega: depende.

Sí, los cambios hormonales de la perimenopausia te alteran el sueño, te mueven el ánimo y te tocan la memoria y la concentración. Eso es real y está estudiado. Pero es una parte.

También te nubla la mente una gripe, un resfriado fuerte o cierta medicación. O una bajada de glucosa o llevar el día entero sin beber agua. O el sedentarismo (por algo un paseo te despeja). Te la nubla dormir mal, la rumiación, ese darle vueltas a las cosas a las tres de la mañana.

Y te la nubla, sobre todo, llevarlo todo en la cabeza.

El problema es que ninguna de estas cosas viene sola. Duermes mal, así que comes peor. Comes peor, así que andas sin energía. Sin energía no te mueves. Y sin moverte duermes todavía peor.

Encima te sientes tonta. Y lo pasas canutas en silencio, porque además te da vergüenza contarlo.

La menopausia no es una enfermedad. Es una etapa que te cambia las reglas del juego. Pero si te quedas en «son las hormonas», te pierdes las otras cuatro causas que sí puedes tocar hoy mismo.

Vamos a analizar algunas.

1. Tu cerebro está hecho para tener ideas, no para recordar.

Tu cabeza no es un disco duro.

Dorit lo ve en todas sus clientas, directivas, asistentes de dirección, mujeres con perfiles de alta responsabilidad. Retos distintos, denominador común idéntico: lo llevan todo dentro.

Cuando yo tenía mi escuela infantil, mi marido me lo decía: es increíble cómo puedes con todo eso en la cabeza. Y yo lo llevaba como una medalla. Dieciséis horas al día, pin-pin, la agenda entera aquí dentro y encima repitiéndomelo en voz alta para que no se me escapara nada.

Yo también estaba quemada. Y no lo sabía.

Luego llegó la pandemia y me di cuenta de que se me estaba pasando la vida. Llegó la menopausia y mi cerebro me dijo: «Mira, guapa, ahora te lo voy a olvidar todo, que necesito respirar».

Lo que me salvó fue empezar a llevar una agenda. Sacar las cosas de la cabeza y ponerlas en un papel.

¿Cuántas cosas estás sosteniendo ahora mismo que podrían estar escritas en cualquier otro lado?

Si le ahorras a tu cerebro el trabajo de tener que recordar, él podrá hacer mejor es para lo que fue diseñado, el ejercicio de pensar.

2. El estrés crónico se lleva tu claridad mental sin que te enteres.

El estrés crónico no tiene olor ni color. La frase es del psicólogo del trabajo Simon Dolan, y Dorit la usa porque describe el problema entero: puedes estar metida hasta el cuello y no verlo.

Se habla mucho de estrés bueno y estrés malo, del eustrés y el distrés. A Dorit esa distinción no le convence, y con razón: el estrés «bueno» también se cronifica.

Una clienta suya estaba organizando su boda. Al mismo tiempo le cayó un proyecto nuevo, de esos que te ilusionan. Todo positivo, todo deseado. Cuando terminó, se quedó apática, sin energía, quemada.

No importa tanto si el estrés es positivo o negativo. Importa si eres capaz de recuperarte después.

Y mientras tanto, ¿qué pasa dentro? Que tu cuerpo manda la sangre a las extremidades para poder luchar o salir corriendo. Y esa sangre sale de otros sitios. Del cerebro, por ejemplo. Se te desactiva el córtex prefrontal, que es la zona que se encarga de regular las emociones, tomar perspectiva y decidir.

O sea, cuando más necesitas la cabeza, es justo cuando tu cuerpo se la lleva.

También se paraliza la digestión. Por eso Dorit dice algo que a mí me pareció oro puro: si estás con estrés crónico, no te pongas a dieta. No vas a adelgazar.

Tu jefe te escribe «tenemos que hablar» y ya te has montado la película entera. Que si me va a echar la bronca, que si me despide. Y a lo mejor lo único que quería era darte una palmadita en la espalda.

Ni siquiera has escuchado lo que tenía que decirte y ya te has intoxicado tú sola.

3. Sin valores claros no hay claridad mental en la menopausia.

Cuando tienes claro qué te importa, tienes una brújula.

Dorit trabaja el modelo triaxial de coaching por valores.

Hay tres ejes:

  • El económico y pragmático, que son los valores que te hacen conseguir cosas.
  • El emocional y de desarrollo, donde vive tu bienestar, tu autoestima, tu diversión.
  • El ético y social: la honestidad, el respeto, la integridad, cómo tratas y cómo quieres que te traten.

Para que el modelo se sostenga necesitas al menos un valor en cada eje.

¿Y qué pasa si te falla el pragmático? Que te pasas la vida diciéndote que deberías ir al gimnasio y no vas nunca. Ahí lo tienes.

Los valores tampoco son una piedra. De joven te importa encontrar tu sitio. Con hijos pequeños, la familia se come el podio. Cuando los hijos vuelan, vuelves a ti. Por eso conviene pararse cada cierto tiempo y preguntarte si vives como quieres vivir.

Y aquí está lo importante para tu cabeza: vivir en incongruencia con tus valores fundamentales produce estrés crónico.

Cuando algo te chirría y no sabes por qué, cuando una decisión se te atraganta sin motivo aparente, mira ahí. Probablemente esté chocando con algo que para ti es innegociable.

4. El perfeccionismo es el precio que pagas por ser superwoman.

Nos hemos comido con patatas el cuento de que teníamos que poder con todo.

Yo he sido perfeccionista de las duras. Y me ha costado años entender que la perfección es agotadora precisamente porque es inalcanzable. Siempre hay algo que podrías mejorar. Siempre. Estás ahí con la fusta, dale que te pego.

Pero, hazte esta pregunta:

«Perfecto, ¿para quién?»

Porque casi siempre es perfecto para ti. La persona que tienes delante ni lo nota.

Tengo una amiga que me juraba que en su casa las cosas solo se pueden hacer de una manera, que solo hay una forma correcta y punto. Pobre marido. Y yo intentando explicarle que esa perfección era suya, no de él. No hubo manera. (Ojo, que yo he estado en ese mismo sitio, de cabezota, defendiendo mi perfección como si fuera una ley universal.)

Dorit dice de sí misma que es perfeccionista en tratamiento. A ella le ayudó definir bien uno de sus valores, la excelencia, y descubrir que le importaban más los resultados que la perfección. Porque el perfeccionismo te lleva a darle mil vueltas, a procrastinar, a tardar el triple. Al final ni perfecto ni productivo.

Y hay una prima hermana de todo esto que también te está robando el foco: las expectativas. Lo estresante muchas veces no es lo que pasa, es que las cosas no van como tú habías decidido que tenían que ir.

Ese es el mismo músculo que necesitas para cuestionar una urgencia en el trabajo. Cuando todo es importante, nada lo es. Cuando todo es urgente, tampoco. Y la mayoría de nosotras no trabajamos en las urgencias de un hospital.

Escucha el episodio completo

La charla con Dorit fue mucho más larga de lo que cabe aquí. Hablamos de la rueda de la vida y de por qué lo importante no es estar arriba en todos los ámbitos ¡Y de por qué si estás con estrés crónico no tiene sentido que te pongas a dieta! No te puedes perder la parte donde Dorit cuenta el miedo que le tenía a su propia rabia, ni el mapa del estrés, que es la herramienta con la que empieza cuando le llega una mujer diciendo «no me da la vida».

Aquí tienes los regalos de Dorit

Dorit Sauer es coach personal y ejecutiva. Acompaña a mujeres profesionales, sobre todo directivas y perfiles de alta responsabilidad, a bajar el estrés, recuperar la claridad mental y liderarse de forma más consciente. Antes de dedicarse a esto pasó por empresas de sectores muy distintos, todas con algo en común: entornos demandantes y gente quemada. Ella incluida.

Nos ha dejado dos regalos:

Un test de estrés gratuito basado en estudios científicos. No te dice solo si estás estresada hoy: te dice si tienes estrés crónico y en qué nivel. Solo responder las preguntas ya te sirve de espejo.

Y un reto de cinco días, muy breve y muy fácil, con un mini impulso diario para que cojas el hábito de darte cinco o diez minutos al día. Solo eso. Porque una vez que empiezas, seguir es mucho más sencillo.

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Dejo esto aquí para que lo pienses:

Te dejo con la herramienta más barata de todo el episodio. Es una pregunta.

¿Cómo estoy ahora mismo, de verdad?

Párate donde estés y respóndete sin maquillarlo.

Cansada.

Irritada.

Saturada.

Lo que sea.

Ese momento diminuto en el que te prestas atención a ti, a tu cuerpo, a tu respiración, ya es atención plena. Y tu respiración solo puede estar aquí. No sabe irse al pasado ni al futuro, que es donde vive casi todo tu agobio.

La claridad mental en la menopausia no llega con un suplemento.

Llega cuando dejas de vivir en piloto automático.

Cuando te preguntas qué te está pesando de verdad.

Y te das permiso para soltarlo.

El cuerpo cambia, Divina. No hace falta que te saques la fusta por ello.

Espero que te haya gustado y, si conoces a alguien que necesita escuchar esto, compártelo. 💜

Preguntas frecuentes sobre la claridad mental en la menopausia

1- ¿Es normal perder claridad mental en la menopausia o debería preocuparme?
Depende, y Dorit lo dice tal cual. Los cambios hormonales de la perimenopausia afectan al sueño, al ánimo, a la memoria y a la concentración, así que hasta cierto punto es esperable. Pero si la niebla es intensa, constante o te está impidiendo funcionar, merece una consulta médica. No te quedes con «es la edad» sin más.

2- ¿La niebla mental en la menopausia es solo cosa de las hormonas?
No. Dorit enumera unas cuantas causas más: enfermedades y medicación, bajadas de glucosa, deshidratación, sedentarismo, mal descanso, ansiedad, rumiación y sobrecarga mental. Y una que casi nadie mira: vivir desalineada de tus propios valores.

3- ¿Cómo afecta el estrés a la claridad mental en la menopausia?
Cuando se activa la respuesta de estrés, la sangre se va a las extremidades para permitirte luchar o huir. Se te desactiva el córtex prefrontal, que es justo la zona encargada de decidir, regular emociones y tomar perspectiva. Por eso con estrés crónico te cuesta pensar, decidir y rendir. Y por eso, como avisa Dorit, ponerte a dieta en ese estado no funciona.

4- ¿Cómo sé si tengo estrés crónico?
Es más difícil de lo que parece, porque se normaliza. Dorit cita al psicólogo del trabajo Simon Dolan: el estrés crónico no tiene olor ni color. Lo habitual no es un gran trauma, es la acumulación de estresores pequeños sin recuperarte entre medias. Empieza por preguntarte varias veces al día cómo estás realmente, y contéstate en serio.

5- ¿Y si no tengo tiempo para nada de esto?
Es la objeción más repetida y Dorit la responde sin rodeos: el primer paso no es buscar tiempo, es permitirte darte cuenta de que podrías estar mejor. Después viene priorizarte. Y después, pedir ayuda, que a las que nos criamos para ser superwoman es lo que más nos cuesta.


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