Autoconocimiento en la menopausia: conviértete en tu mejor amiga
El autoconocimiento en la menopausia no es más que la habilidad de mirarte por dentro.
Divina, nos quejamos como locas de absolutamente todo.
- el médico no nos escucha
- la familia no nos entiende
- el mundo no nos ve
Y es verdad, en este artículo te cuento por qué yo también me quejo.
Pero, el trato más duro que recibimos no viene de afuera.
Viene de adentro.
No me gusta la frase, pero tú eres tu mayor enemiga.
Porque alimentas a ese Pepito Grillo negativo que te acompaña al despertarte, que te sigue por la cocina, que se cuela en la cama cuando intentas dormir. Ese goteo constante de juicios, reproches y exigencias que tú misma te haces.
En la menopausia, cuando el cuerpo ya tiene bastante con los cambios físicos, ese lenguaje interior puede convertirse en el obstáculo más silencioso y más dañino de todos. Aquí es donde el autoconocimiento en la menopausia se vuelve clave.
De esto hablo con Maribel Martínez en este episodio de Almas Divinas. Maribel es psicóloga, formadora, y lleva décadas acompañando a personas en procesos de desarrollo personal. Estudió en Granada, trabajó años en Madrid formando a equipos, y luego descubrió su verdadera vocación en el trabajo con personas mayores en residencias.
Y, además, ella también es postmenopáusica. Así que doblemente experta.
Si tú no estás bien, no puedes dar lo que careces.
¿Por qué importa el autoconocimiento en la menopausia?
1. Tu peor enemiga, a veces, vive aquí dentro.
A veces nos quejamos de que hay personas que no nos tratan bien y nuestro peor enemigo está aquí dentro.
¿Cómo reaccionarías si una amiga te repite todos los días?
Es que estás gorda. Hoy no te ves bien.
¿Te animaste a ir al gimnasio? Ah, vas a renunciar cuando sientas las agujetas.
Aléjate de tu familia, ellos no te entienden.
¿Esa dejaría de ser tu amiga, verdad?
Pues esa es la misma conversación que tienes contigo misma. Cada día.
¿Cómo te conviertes en tu mejor amiga a través del autoconocimiento en la menopausia?
Maribel propone observarte sin juicio a lo largo del día. No para corregirte, sino para darte cuenta de tus pensamientos. No te aferres a ninguno, como si estuvieras mirando nubes pasar, no intentes detenerlos.
En el episodio ella me invitó a hacer algo divertido: “Aprieta el puño con fuerza, Julia, más, más…”
Lo hice y después lo solté. Uff, que sensación más agradable. Sentía el brazo como flotando, como si no fuera parte de mi cuerpo. Mientras el otro brazo lo sentía más normal, como soy yo. O sea, más contraído.
Hemos normalizado sentirnos contraídas, porque lo asociamos con “así soy yo”. Por eso pasamos todo el día agotadas, mental y físicamente. Si te detienes a lo largo del día a observarte, llegarás a hacerlo como quien mira una nube, como si no fueras tú.
Ese es el primer paso para recuperarte. Pero Maribel nos recuerda que lo hagamos con cariño, porque una amiga nunca nos trataría brusco, o con cinismo. Al menos las amigas de Maribel nunca la tratan mal, las mías tampoco.
Entonces, sé esa mejor amiga, pero para ti, Divina.
2. En el autoconocimiento, es tan importante hacer como no hacer.
Maribel me contó una historia que me hizo reír.
Una mañana había ido en coche al centro de salud, recorrido que siempre hace. Llegó al estacionamiento y aparcó, cosa que siempre hace. ¡Pero estaba en el parqueo del gimnasio! Venía entretenida y dejó que su cuerpo la llevara de manera inconsciente a otro lugar. Cuando se dio cuenta de dónde estaba, en vez de machacarse, se rió. Eso le recordó que:
Vivimos en piloto automático. Tenemos que parar
El autoconocimiento es pararte y mirar lo que hay aquí.
Incluso una experta en el tema puede tener momentos de desconexión, es normal. Pero como se trate a partir de eso, y cómo decida vivir cada día, es una elección consciente.
La parada no es lujo. Es la herramienta más importante, y además, gratuita que tienes.
3. Las Tres Bendiciones. Una práctica dormir mejor
Esta práctica es fácil, no cuesta nada, y funciona.
Antes de cerrar los ojos por la noche, en vez de repasar la lista de lo que no hiciste, de lo que salió mal, de lo que tienes pendiente… haces una cosa distinta.
1- Relaja el cuerpo.
2- Pon la mente en tres cosas buenas que te pasaron durante el día. Pueden ser pequeñas. Tanto si viste a una amiga que echabas de menos, o que empezaste un libro que te está gustando, cualquier cosa. La clave está en reconocer lo positivo y agradecer.
¿Por qué esto funciona? Porque donde pones el foco, pone la mente. Y si te vas a dormir con el foco en lo positivo y el sistema nervioso se calma, es más fácil que el sueño llegue.
Pruébalo y dime qué te pareció. Escríbeme por privado a mi Instagram diciéndome:
Julia, dormí Divina.
4. El ikigai, el espejo emocional para el autoconocimiento en la menopausia.
Aquí llegamos al centro de todo.
Maribel trabaja con el ikigai como herramienta de desarrollo personal. Si no lo conoces, es un concepto japonés que tiene que ver con tu propósito de vida: qué te gusta, en qué eres buena, qué necesita el mundo, de qué puedes vivir. La intersección de eso es tu ikigai.

Maribel explica que hay personas que, al hacer ese ejercicio, descubren que llevan años viviendo fuera de su propósito. Que el camino que están siguiendo no es el suyo porque lo eligieron por miedo, por mandato familiar, por lo que se supone que debían hacer.
Si ya tienes más de 50 años y descubriste que estás fuera de tu propósito, o peor aún, que no tienes ninguno, pinta en una hoja de papel tu Ikigai (puedes usar la imagen de este artículo), luego rellena los espacios en blanco. Tómate el tiempo que necesites, la prisa es mala consejera.
Cuando termines, tendrás ante ti un nuevo camino. uno elegido completamente por ti.
5. El autoconocimiento en la menopausia empieza con un chequeo diario
Cada mañana, antes de salir de casa, te arreglas. Te duchas, te vistes, te miras al espejo, te pones lo que necesitas para estar presentable.
¿Pero también te haces ese chequeo por dentro?
¿Cómo estás a nivel emocional hoy? ¿Qué pensamientos llevas esta mañana? ¿Cómo está tu autoestima hoy?
Estoy segura que quieres cambiar, pero no puedes proyectar lo que no tienes… Todavía. Si tu lenguaje contigo misma es duro, si no te tratas con cariño, no darás pasos en la dirección correcta.
Si no te amas lo suficiente, necesitas realizar un trabajo interior importante para amarte.
No es opcional. Es la base de todo lo demás.
Y la menopausia, con toda su intensidad emocional y física, es quizás el momento más importante para hacer ese trabajo. No porque sea el único momento. No tienes excusa, tienes una cita pendiente con la mejor versión de ti.
Escucha el episodio completo
La conversación con Maribel fue mucho más profunda que lo que cabe aquí. Hablamos de cómo el cuerpo somatiza lo que la mente calla (y de casos concretos que te van a sonar). También de la técnica de respiración consciente que puedes usar en pleno atasco, en medio de una discusión, o cuando notas que el piloto automático te ha llevado a donde no querías ir (como al parking equivocado jaja).
Aquí tienes el regalo de Maribel
Maribel ha preparado su cuaderno de herramientas de desarrollo personal, el mismo que regala a las personas con las que trabaja, con ejercicios prácticos de autoconocimiento, la rueda de la vida y el ikigai incluidos.
Conoce más sobre Maribel siguiendo su contenido en:
Dejo esto aquí para que lo pienses:
Mi hija, que tiene 20 años pero es tan sabia como si tuviera 40, algunas veces se me queda observando y me pregunta:
«No has meditado hoy, ¿verdad?»
Lo nota.
Llevo varios años en el desarrollo personal, he ayudado a varias mujeres, sin embargo, si no tengo cuidado, puedo perder el rumbo.
Eso me dice dos cosas.
Una: que el trabajo interior que hacemos sí funciona y cambia cómo nos mostramos al mundo.
Dos: que este trabajo nunca termina. No es como sacarse un máster y colgar el diploma en la pared. Es una planta que hay que regar a diario. A diario.
Como ya sabes, la menopausia no es una enfermedad, es una etapa que transitar. Cómo la transitas tiene mucho que ver con la conversación que mantienes contigo misma todos los días. El autoconocimiento te permite que tengas esa conversación cariño.
Si conoces a alguien que necesite leer esto, compártelo. 💜
1- ¿Qué es el autoconocimiento en la menopausia?
El autoconocimiento en la menopausia es el proceso de observarte a ti misma con honestidad y sin juicio: qué piensas, qué sientes, cómo te hablas. No se trata solo de conocer tus síntomas físicos, sino de entender qué patrones mentales y emocionales están influyendo en cómo vives esta etapa. Como dijo Maribel Martínez en Almas Divinas, es revertir la mirada hacia dentro, con cariño.
2- ¿Para qué sirve la técnica de las tres bendiciones?
Es una práctica sencilla para mejorar el sueño y reentrenar el foco de la mente. Antes de dormir, en lugar de repasar preocupaciones, identificas tres cosas buenas que te ocurrieron durante el día. Pueden ser pequeñas. El objetivo es que el sistema nervioso llegue al sueño en un estado más calmado. Muchas mujeres que la practican notan mejoría en la calidad del descanso.
3- ¿Qué es el ikigai y cómo se relaciona con la menopausia?
El ikigai es un concepto de origen japonés que describe el propósito de vida: la intersección entre lo que te apasiona, lo que el mundo necesita, aquello en lo que eres buena y lo que te permite vivir. En la menopausia, que es una etapa de transición y muchas veces de crisis de identidad, revisitar el ikigai puede ayudarte a entender si el camino que sigues es realmente tuyo, o si llegó el momento de ajustarlo.
4- ¿Cómo afectan los pensamientos negativos al cuerpo en la menopausia?
La relación entre lo mental y lo físico es directa. Un pensamiento negativo sostenido genera una emoción de malestar, que a su vez genera tensión física y fatiga. En la menopausia, cuando el cuerpo ya está gestionando cambios hormonales importantes, añadir una carga de autocrítica constante agrava los síntomas. Trabajar el lenguaje interior no es un lujo psicológico: tiene consecuencias reales en cómo te encuentras cada día.
5- ¿Por qué es importante hacer paradas a lo largo del día?
Porque vivir en piloto automático significa ir por la vida sin saber realmente dónde estás ni cómo estás. Las paradas conscientes, aunque sean breves, te permiten chequear qué pensamientos llevas, cómo está tu cuerpo, y qué necesitas en ese momento. Es la base del autocuidado real: no puedes cuidarte si no sabes qué necesitas.

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