Consejos Para Una Óptima Salud Vaginal En La Menopausia
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Picor, escozor, sequedad, irritación, infecciones de orina, molestias durante las relaciones…
Cuando aparece cualquiera de estos síntomas, es fácil pensar inmediatamente que tenemos una infección. Pero ¿y si algunas de esas molestias no fueran una infección?
La recuperación del placer no es una meta, sino un camino de regreso a casa. Cada vez que una mujer me dice «ya no me duele» o «vuelvo a disfrutar», sé que estamos sanando mucho más allá del tejido físico, llegando al tejido social.
En este episodio de Almas Divinas, converso con María, fisioterapeuta especializada en suelo pélvico y sexualidad femenina, sobre algo que nos interesa a todas, cómo cuidar nuestra salud vaginal durante la menopausia.
Porque, como explica María, cuando bajan los estrógenos también cambia el entorno vaginal y el pH puede quedar más vulnerable. A partir de ahí, pequeños hábitos pueden marcar una diferencia.
Y algunos de ellos son mucho más sencillos de lo que imaginamos.
¿Qué afecta a la salud vaginal en la menopausia?
Lo primero que explica María es que durante la menopausia la bajada de estrógenos puede afectar al pH vaginal. Eso significa que el equilibrio de esta zona puede estar más sensible y que determinados productos o hábitos pueden alterarlo todavía más.
Jabones, desodorantes íntimos, perfumes y otros productos pueden terminar alterando ese equilibrio. Pensamos que nos ayuda a estar más limpias, pero no sucede necesariamente así.
A esto se suma otro problema, el picor o el escozor pueden confundirse con una infección. Y si damos por hecho que tenemos una infección, podemos entrar en un ciclo de tratamientos que, según explica María, puede terminar afectando también a la flora.
Por eso insiste en algo fundamental: conocerse y observar qué está pasando antes de dar por hecho qué tenemos.
En la entrevista hablamos de varios de estos hábitos y de cómo cuidar la zona íntima sin convertir la higiene en una agresión.
1. Higiene íntima: ¿cómo debemos lavar la vulva durante la menopausia?
María es muy clara en este punto, para la higiene de la vulva, agua.
Explica que la vulva y la vagina tienen mecanismos propios y que no necesitamos utilizar jabones, perfumes o desodorantes íntimos para conseguir una supuesta sensación de limpieza.
Basta con limpiar con agua los pliegues de la zona y secar con pequeños toques, sin frotar.
También habla específicamente del clítoris. Bajo el capuchón pueden quedar restos que pueden generar molestias, por lo que explica que podemos retirar suavemente la piel y limpiar la zona con agua templada.
Y cuando se va al baño, hay que limpiarse siempre desde la zona del clítoris hacia atrás.
Divina, estas pequeñas acciones, en su conjunto, nos sientan las bases para una correcta higiene de nuestra vulva.
2. ¿Qué hacer con la sequedad vaginal durante la menopausia?
La sequedad es otro de los temas importantes de la conversación.
María explica que existen protocolos de hidratación para la parte externa y menciona aceites como el de coco, almendras u oliva para aplicar sobre la vulva y los labios.
La frecuencia, según cuenta, depende del nivel de sequedad y de las molestias de cada mujer. Puede comenzarse con una aplicación diaria durante un tiempo y después espaciarla según las necesidades de cada persona.
También diferencia estos productos de los hidratantes específicos para la vagina, que están formulados para respetar su pH y que pueden incorporar ingredientes como vitamina D, ácido hialurónico o probióticos.
Pero si una mujer tiene el pH muy alterado y sufre infecciones frecuentes, algunos hidratantes pueden producir escozor. Por eso María plantea que en determinados casos puede ser necesario abordar primero el estado de la flora antes de utilizar determinados productos.
3. ¿Cómo mejorar la circulación y cuidar los tejidos vaginales?
Cuando se habla de atrofia y de los cambios que pueden aparecer durante la menopausia, María introduce otro concepto: la circulación. Su propuesta pasa por favorecer que llegue más sangre y nutrientes a la zona.
¿Y cómo?
Una de las opciones que menciona es el masaje.
Mientras se aplica aceite en la zona externa, propone aprovechar para masajear suavemente los tejidos y moverlos. Además de trabajar sobre la zona, plantea que ese momento puede convertirse también en una forma de autoconocimiento y de encuentro con el propio cuerpo.
Otro recurso que menciona es la vibración, utilizada también en consultas de suelo pélvico. Explica que puede emplearse tanto externamente como de otras formas, especialmente cuando la penetración resulta molesta.
4. ¿Puede el ejercicio ayudar a la salud vaginal en la menopausia?
¿Divina, te gusta la música salsa?
Porque María me contó el caso de una mujer que tenía sequedad y que, después de comenzar a dar clases de salsa, notó que volvía a lubricar mejor sin utilizar productos hidratantes.
Hay una relación entre el movimiento, la circulación y la musculatura del suelo pélvico.
La salsa, por ejemplo, implica mover las caderas y trabajar la musculatura cercana a la entrada de la vagina. Por eso, dentro de las recomendaciones de la entrevista, aparece también algo tan sencillo comomover las caderas.
No tienes que recibir clases o salir a una discoteca, descarga la música de tu artista favorito y empieza a darle movimiento a tu cuerpo.
A mí me encanta Gilberto Santa Rosa.😅
5. ¿Cómo prevenir las infecciones de orina y distinguirlas de otras molestias?
Es frecuente que algunas molestias se interpreten directamente como una infección.
Picor, escozor o cambios en la sensación de la zona no significan necesariamente que exista una infección. No lo des por hecho y acude a un especialista cuando sea necesario.
María nos compartió algunas prácticas recomendadas: beber más agua y orinar después de un encuentro sexual, incluso cuando no haya habido penetración. Según explica, hacerlo puede ayudar a eliminar pequeñas bacterias que hayan podido quedar en la uretra.
Durante la conversación también aparece el consumo de arándanos y el espino amarillo como recursos que ellas mismas comentan.
Pero aquí debemos hacer una aclaración importante, lo que le funciona a una mujer no significa necesariamente que vaya a funcionar para todas.
Por eso conocer el propio cuerpo no significa autodiagnosticarse. Significa observarlo y saber cuándo pedir ayuda.
Escucha el episodio completo
Hay una parte de esta conversación que es difícil trasladar a un artículo, la naturalidad con la que Julia y María hablan de cosas que muchas mujeres todavía viven como un tabú.
Desde cómo lavar el clítoris hasta qué tipo de ropa interior puede resultar más cómoda, pasando por la sequedad, las infecciones, el suelo pélvico, la masturbación, el placer y hasta los mitos alrededor del himen.
Si quieres escuchar esto y mucho más, como nos lo explicó María, puedes escuchar el episodio completo.
Conoce más sobre María
María es fisioterapeuta especializada en suelo pélvico y sexualidad femenina. Durante años trabajó en fisioterapia y residencias y, en 2022, decidió dejar ese trabajo para dedicarse al suelo pélvico.
Forma parte de la Asociación CAPS (Centro de Análisis y Programas Sanitarios), resposable de comunicación del grupo de trabajo sobre violencia gineco-obstétrica. Fundadora del proyecto La Nuestra, donde recopila testimonios de violencia gineco-obstétrica, para que nuestras experiencias en consulta también formen parte de ese archivo histórico.
También ha escrito un libro autobiográfico, Diario sexual de la hija de una monja, en el que mezcla sus propias experiencias con una base teórica relacionada con las relaciones, el trauma, el sexo y la relación con el propio cuerpo.
Puedes encontrar a María a través de sus redes sociales y conocer más sobre su trabajo y sus recursos.
Dejo esto aquí para que lo pienses:
Quiero que cada vez haya más mujeres que vivan en cuerpos casa en lugar de cuerpos jaula.
Esta frase de María resume todo lo que hemos visto en el artículo. El cuerpo es un templo, y nuestra mejor casa.
Y una de las maneras de habitar esa casa tiene que ver con dejar de vivir nuestra vulva, nuestra vagina y nuestra sexualidad desde el miedo, la vergüenza o el desconocimiento.
Tu cuerpo no debería ser un territorio que visitas solamente cuando algo duele. También puede ser un lugar que aprendes a conocer, cuidar y disfrutar.
Conocerte. Mirarte. Prestar atención a los cambios. Consumir buena información.
Y pedir ayuda cuando la necesites.
Si esta conversación puede ayudar a otra mujer, compártela con ella.
1. ¿Cómo cuidar la salud vaginal en la menopausia y evitar irritaciones?
María recomienda prestar atención a la higiene y evitar productos que puedan alterar el pH, como jabones, perfumes o desodorantes íntimos. Para la higiene externa, explica que puede utilizarse agua y secar la zona con pequeños toques.
2. ¿Qué hacer para mejorar la sequedad vaginal en la menopausia?
María habla de hidratar la zona externa con aceites como coco, almendras u oliva y también menciona hidratantes específicos para la vagina. La frecuencia depende del nivel de sequedad y de las necesidades de cada mujer.
3. ¿Cómo saber si el picor vaginal en la menopausia es una infección?
Según María, el picor y el escozor pueden confundirse con una infección. Por eso recomienda no dar por hecho que existe una infección y consultar con un especialista para determinar qué está ocurriendo.
4. ¿Qué hábitos pueden ayudar a prevenir infecciones de orina durante la menopausia?
Durante la entrevista, María menciona aumentar la ingesta de agua y orinar después de un encuentro sexual. También habla de los arándanos a partir de su propia experiencia, pero aclara que aquello que funciona para una persona no necesariamente funciona para todas.
5. ¿Cómo cuidar el suelo pélvico y la salud vaginal durante la menopausia?
María relaciona el movimiento, la circulación y el trabajo de la musculatura del suelo pélvico. Habla de ejercicios de contracción, masajes, movimiento de caderas y vibración como recursos que pueden formar parte del cuidado de esta zona.
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