Autoexploración Sexual en la Menopausia: Descubre Nuevos Placeres.

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Autoexploración Sexual en la Menopausia: Descubre Nuevos Placeres.
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La autoexploración sexual en la menopausia puede convertirse en una herramienta poderosa para recuperar el deseo, el placer y la conexión contigo misma.

A mi madre le regalé un consolador con 79 años.

Y ella dice que se encanta con él.

La misma mujer que tuvo su primer orgasmo después de tenerme a mí, la segunda de sus hijas. La que dejó de tener relaciones con mi padre porque le empezó a doler y nunca buscó soluciones. La que vivió su menopausia en silencio.

Ella es de una generación anterior, pero tiene la misma conversación pendiente.

Si quieres disfrutar de la conversación que tuve con mi madre, aquí puedes hacerlo

¿Tengo permiso para explorarme, para descubrir mi sexualidad?

Si mi madre hubiera tenido a alguien que le dijera que su cuerpo seguía siendo capaz de sentir placer y que tocarse no era pecado ni vergüenza… ¿Cuántos años de silencio se habría ahorrado?

Sobre esto conversé con Lucía Velasco, psicóloga de la salud especialista en sexología y terapia de pareja, y le pregunté directamente: ¿la sexualidad desaparece con la menopausia?

Su respuesta fue clara: es un mito.

¿Por qué necesitamos hablar de autoexploración sexual en la menopausia?

Hay una frase que me decía mi madre y que me revuelve cada vez que la recuerdo: «Es que al marido hay que tener la tripa llena y abierta de piernas cuando quieras.»

Así nos educaron. El sexo era para él, el placer, si llegaba, era accesorio. Tu cuerpo era herramienta de servicio, no territorio propio.

Y con esa carga de creencias limitantes llegas a los 50.

Puede ser que por eso te duela, que no consigas lubricar. Puedes pensar es tu culpa, que tu cuerpo ya no responde como antes. Y en lugar de buscar una explicación, asumes que se acabó.

La realidad es más simple, y también más triste: no te conoces, no conoces tu propia sexualidad.

La menopausia no mata el deseo. Lo que mata el deseo es la desinformación, el tabú generacional y la creencia de que si no tienes ganas espontáneas, ya no eres sexual.

Lucía lo explica así: con tanto estigma y tan poca información, lo que estás pensando lo acabas cumpliendo. Pero no porque hayas perdido el deseo, sino porque te convencieron de que lo habías perdido.

Principales aprendizajes del episodio

1. Autoexploración sexual en la menopausia: tienes que conocer a tu cuerpo de nuevo

Si vas a ponerte a autoexplorarte y nunca lo has hecho, coge un espejo y también mírate. Mírate lo que tienes, mírate lo que hay, cómo es, de qué color, la textura.

No veas esta invitación como ejercicio clínico, sino como un acto de reconocimiento.

¿Cuántos años llevas sin mirarte los genitales, no de una manera rutinaria, a profundidad?

La autoexploración sexual en la menopausia empieza por lo más básico: observar cómo luces. No de la manera en lucías hace veinte años, cómo luces hoy.

Y sí, has cambiado. Estás más seca, tus labios cambiaron de textura. Pero no te mires con rechazo, con la fusta en la mano. Conoce a la mujer que eres ahora, y aprende a aceptarte, a disfrutarte.

Yo tengo amigas que no tienen conciencia ni de su clítoris. Sin exagerar. ¿Tía, cómo no vas a saber dónde está tu botoncito del placer? Por eso no eres capaz de explicarle a nadie lo que te gusta o lo que no te gusta.

2. El deseo no siempre viene solo. Y eso es normal

Esta es una de las cosas que más necesitan escuchar las mujeres que nos siguen.

No puedes pretender que el deseo aparezca como a te sucedía los 25. Esa chispa espontánea, esas mariposas. Como no aparece, asumes que tu deseo se extinguió, pero no es así.

Lucía explica que hay dos tipos de deseo: el espontáneo, que te viene solo, y el responsivo, que aparece cuando hay un estímulo. El segundo es mucho más frecuente que el primero.

¿Qué significa esto en la práctica? Que no tienes que esperar sentir ganas para actuar. Puedes preparar el momento:

  • una cena diferente
  • ponerte algo que te haga sentir guapa
  • una conversación que conecte

Y ahí, en ese espacio que tú creaste, es donde pueden aparecer las ganas.

Yo se lo digo a mi marido: para ti hacer el amor es solo la penetración (para él y 99,9% de los hombres). Pero hacer el amor también es que nos miremos, una sonrisa, una caricia, un abrazo por detrás mientras friegas.

Si educas a tu pareja a que reconozca todas esas situaciones como parte del acto sexual te va a ser más sencillo crear nuevos estímulos para que aparezca ese deseo responsivo de manera natural.

3. La monotonía es el verdadero enemigo del deseo (no tus hormonas)

Las hormonas influyen, nadie lo niega. Pero Lucía señala algo que a menudo se pasa por alto: la previsibilidad mata más que la falta de deseo.

Siempre es venga, va, cenamos, nos tocamos, luego tú encima, acabamos y ya está. Oye, siempre igual, ya es que es tan previsible que normal que no tengas ganas.

Así es claro que no tengas ganas. De eso no tendría ganas nadie.

¿Has probado hablar de fantasías con tu pareja? ¿Has explorado juguetes? ¿Te has planteado que una noche de hotel sin los hijos, con velas y conversación, puede activar algo que creías dormido?

La monotonía es lo que te acaba de quitar este deseo. No las hormonas ni la edad. La repetición, usar el mismo guion de siempre. Divina, puede que solo estés aburrida. Y no hay nada de malo en eso, no es culpa de nadie. Pero es tu responsabilidad, y la de tu pareja, explorar nuevas maneras.

4. Autoexploración sexual en la menopausEl mapa corporal: un ejercicio que puede cambiarlo todo

Esto lo puedes hacer sola o en pareja. Funciona así.

Uno se tumba con los ojos cerrados. El otro va acariciando distintas zonas del cuerpo, y la persona tumbada va indicando qué le gusta, qué no, dónde quiere que siga, dónde prefiere que pare.

Hay sitios de tu cuerpo a los que tú sola no llegas. Hay sensaciones que solo descubres cuando alguien más explora contigo, guiado por tu voz.

Lucía dice que muchas parejas que han hecho este ejercicio se sorprenden: “esto no sabía que me gustaba.”

Y si no tienes pareja, también vale. Una vela aromática de esas que al derretirse se convierten en aceite, un rato para ti, un masaje por tu propio cuerpo sin prisa y sin agenda. Y si en ese proceso te excitas, pues oye, lo que venga.

Asume que la autoexploración sexual en la menopausia es un acto de reencuentro.

Escucha el episodio completo

La conversación con Lucía Velasco fue mucho más larga y más íntima de lo que cabe aquí. Hablamos de por qué sigue existiendo tanta vergüenza al hablar de masturbación después de los 45, del papel que juega la niebla mental en el deseo, de la culpa que sienten muchas mujeres por no tener ganas y cómo eso las lleva a mantener relaciones sin querer. ¡Y de cómo muchas mujeres siguen creyendo que tocarse es serle infiel a su pareja!

Aquí tienes el regalo de Lucía

Lucía nos deja dos regalos para la comunidad.

Puedes encontrarla y contactarla a través de sus redes:

Página web

Instagram

Google site (en este tambien se encuentra su teléfono de trabajo).

Horas disponibles

Dejo esto aquí para que lo pienses:

Mi madre llegó a los 79 años sin haberse dado permiso.

Pero hoy, a los 81, descubrió que su cuerpo sigue vivo.

Si a ella le funcionó después de décadas de silencio, imagínate lo que puedes hacer tú, que tienes información y una comunidad para acompañarte.

Hablar de sexualidad femenina en la menopausia también es hablar de autoestima, placer y libertad.

Para eso surgió Almas Divinas.

Espero que te haya gustado y, si conoces a alguien que necesita escuchar esto, compártelo. 💜

Preguntas frecuentes sobre autoexploración sexual en menopausia

1- ¿Es normal perder el deseo sexual en la menopausia?
No necesariamente. Los cambios hormonales pueden reducir el deseo espontáneo, pero no eliminan la capacidad de sentir placer. Muchas veces, el deseo aparece como respuesta a un estímulo, no de forma espontánea. Lo que suele faltar es información y espacio para explorar tu nueva sexualidad.

2- ¿La autoexploración sexual sirve si tengo pareja?
Sí, y mucho. Conocerte a ti misma te permite comunicar mejor lo que te gusta y lo que no. Lucía Velasco lo dice claramente: la autoexploración no es infidelidad, es autoconocimiento. Y ese autoconocimiento mejora la relación de pareja porque los dos pueden disfrutar más.

3- ¿Qué hago si siento dolor durante el contacto íntimo?
La sequedad vaginal es muy frecuente en la menopausia y tiene solución. Los lubricantes — de base de agua o silicona — son el primer paso. Las cremas hidratantes vaginales también ayudan. No te quedes en silencio esperando a que pase: habla con tu ginecóloga y busca soluciones.

4- ¿Por dónde empiezo si llevo años desconectada de mi cuerpo?
Lucía recomienda tres pasos: primero, identifica cómo te sientes y en qué momento vital estás. Segundo, mírate al espejo y dite lo que te gusta de ti — céntrate en lo positivo, no en lo que cambió. Y tercero, explora tus genitales con un espejo, observa cómo son hoy, sin juicio. Ese es el punto de partida.


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