Lo que nuestras madres callaron y nosotras podemos vivir

De la generación que sufrió en silencio a la nuestra, que afronta la menopausia con conocimiento, libertad y nuevas herramientas para la transformación personal.
Durante siglos, la menopausia, sin herramientas ni conocimiento, fue un territorio desconocido incluso para la ciencia. No fue hasta el siglo XIX cuando se empezó a estudiar médicamente y a poner apenas nombre a este proceso natural.
Pero incluso en tiempos más recientes, en la sociedad del siglo XX en la que vivieron nuestras madres, durante décadas, la menopausia se estudió desde una mirada puramente médica, sin tener en cuenta la experiencia emocional y vital de las mujeres.
Solo en los últimos años se ha ido incorporado el abordaje integral, físico, emocional y social, que nos permite entenderla como una etapa de transformación. Hoy, en pleno siglo XXI, la menopausia empieza a abordarse como un proceso vital más y no como una enfermedad, y la ciencia pone el foco en la salud integral y el bienestar a largo plazo de las mujeres.
Nuestras madres
Hasta hace poco la menopausia era un tema del que casi nadie hablaba. Las mujeres de antes la atravesaban en silencio, sin apenas información ni apoyo, cargando con tabúes y con la sensación de que algo extraño les estaba sucediendo.
Como una mujer especial, valiente, de mentalidad abierta, desenfadada y adelantada a su época; y esencialmente libre me atrevería a añadir, la madre de Julia, que vivió esta etapa hace 30 años, recuerda sus vivencias en un ejercicio de generosidad, de apoyo a su emprendedora y atrevida hija en este comprometido e innovador proyecto de Almas Divinas.
La entrevista
En una entrevista en la que nos regala su apertura emocional y en la que se respira la complicidad, la admiración y el afecto entre madre e hija, describe con humor y naturalidad cómo vivió aquellos primeros sofocos y sudores nocturnos, que le llegaron a los 50 años edad, allá por el año 1995, hace exactamente tres décadas; esa sensación de frío repentino después de un calor intenso; y cómo su marido era el primer damnificado por esos cambios que ella estaba afrontando, especialmente en el sueño, durante el que no paraba de taparse y destaparse con la manta.
“Sientes que arde el cuerpo y al rato tiritas de frío”, recuerda con resignación y humor.
En aquellos años, la información sobre menopausia y bienestar emocional era escasa. Tan solo la que llegaba a través de alguna amiga. Los tratamientos, limitados; así que su primer paso fue acudir a su doctor, convencida por su primera hija, la hermana mayor de Julia. El médico le recetó parches hormonales. Reconoce que le ayudaron a sentirse mejor, pero el camino era solitario y cargado de incertidumbre. La autoestima se vio muy afectada; el aumento de peso (engordó 10 kilos), “cuando seguía comiendo lo mismo y haciendo la misma vida, no me lo explicaba, por qué me pasaba”… y la percepción de que “ya era una vieja” le generaban desconexión.
“Hacían lo que podían con lo que tenían”, recuerda hoy su hija, reconociendo
el esfuerzo y la valentía de aquellas mujeres que lidiaron con cambios físicos
y emocionales sin guía ni herramientas.
La menopausia hoy: información, herramientas y conocimiento
En nuestros días, la mujer actual cuenta con información científica, apoyo profesional y recursos de autocuidado y bienestar emocional que hacen posible atravesar la menopausia de forma más consciente y saludable. No todas experimentan los mismos síntomas; algunas atraviesan esta etapa con pocos cambios, mientras que otras enfrentan años más difíciles. Incluso una misma mujer vive días mejores y peores a lo largo de esta etapa.
Nunca antes las mujeres habían tenido tantas herramientas al alcance para acompañar este proceso. Desde la evidencia científica hasta los espacios de autocuidado, todo apunta a una misma dirección: recuperar la energía, la autoestima y la conexión con el propio cuerpo.
Entre las herramientas más útiles destacan:
Ejercicio físico regular
Fuerza y resistencia para mantener la masa muscular y ósea, mejorar el metabolismo y elevar el bienestar emocional mediante la liberación de endorfinas. En nuestros días, la cada día mayor conciencia sobre los beneficios del ejercicio físico han hecho posible la proliferación de profesionales y centros de entrenamiento que brindan un sinfín de oportunidades para acceder a expertos bien preparados en busca de asesoramiento especializado y personalizado.
Alimentación equilibrada y nutritiva
Dieta rica en calcio, proteínas y antioxidantes que favorecen la salud. Hoy sabemos que pequeños ajustes en la dieta, como aumentar el consumo de legumbres, frutos secos o pescados azules y reducir los ultraprocesados, pueden influir notablemente en la energía, el peso corporal y la salud ósea durante esta etapa.
Cada vez más estudios destacan la importancia del microbioma intestinal en la regulación hormonal y el estado de ánimo, un campo que abre nuevas vías para comprender cómo la nutrición influye en el bienestar femenino.
Por fortuna, de forma similar a lo que sucede con el entrenamiento, en nuestro país se ha desarrollado ya una gran oferta de nutricionistas capacitados para adaptar el mejor plan alimenticio a las necesidades de cada mujer en esta etapa de la menopausia.
Meditación, mindfulness y Programación Neurolingüística (PNL)
Técnicas para gestionar las emociones, la ansiedad, los cambios de humor y la autoestima. En los últimos años estos campos están por suerte en una auténtica etapa de expansión y crecimiento, por lo que se puede acceder a profesionales y cursos de formación en estas herramientas que contribuyen al crecimiento personal y suponen una ayuda en la gestión de las emociones y la transformación de la mujer en esta etapa de sus vidas.
Redes de apoyo y comunidad
Hablar del tema con amigas o en grupos de apoyo para sentirse comprendidas y acompañadas. Desafortunadamente, no existen aún en nuestro país asociaciones que ofrezcan servicios de información, orientación o formación a las mujeres durante la menopausia. Pero sabemos que, además de los recursos médicos, es muy importante que se desarrollen comunidades como ésta que ahora nace, redes y grupos de apoyo donde las mujeres puedan compartir sus experiencias y se acompañen mutuamente durante esta fase de cambio y transformación en sus vidas.
Conocimiento médico actualizado
Hoy existen unidades y consultas especializadas en salud hormonal femenina desde las que se ofrece un abordaje personalizado, que tiene en cuenta tanto los niveles hormonales como el bienestar general y el estilo de vida de cada mujer. La investigación médica actual ha permitido avanzar en tratamientos más seguros y adaptados, como las terapias hormonales bioidénticas o los programas de salud integrativa, que buscan aliviar los síntomas sin perder de vista la prevención y la calidad de vida a largo plazo. Acudir a profesionales formados, especializados y actualizados en la menopausia es esencial para recibir información fiable y tomar decisiones desde el conocimiento y no desde el miedo o la desinformación.
Autocuidado y sexualidad
Adaptando hábitos y rutinas para mantener el bienestar físico y emocional, incluyendo el manejo de la sequedad y el deseo sexual. Esta etapa puede convertirse en una invitación a reconectar con el propio cuerpo desde una nueva conciencia, a pesar de los cambios; sin renunciar al placer y el bienestar, explorando nuevas formas de intimidad y comunicación en pareja.
El cuidado de la piel, la hidratación y los productos específicos para la salud íntima, como lubricantes naturales o tratamientos locales, pueden marcar una gran diferencia en la comodidad y la autoestima.
Hablar abiertamente de la sexualidad, sin tabúes ni culpa, forma parte del autocuidado emocional: una sexualidad consciente y libre puede ser también una fuente de vitalidad y confianza en esta nueva fase.
La madre de Julia, con ese desparpajo y realismo que desprende durante toda la conversación, ofrece un consejo más personal, pero valioso y pragmático, desde el humor y el sentido práctico a la vez que emocional que la caracteriza:
“No pasa nada, se sigue viviendo igualmente. No poder tener hijos
puede ser una pena, pero también evita un imprevisto”.
Su mirada positiva y llena de sentido del humor a la vez que de pragmatismo nos recuerda que la menopausia puede vivirse con buen estado de ánimo, información y autocuidado.
Treinta años después, el escenario es otro. Hoy, las mujeres cuentan con herramientas y, además, pueden disfrutar durante más años de esa nueva fase de su vida, más madura y centrada en ellas mismas. Con una esperanza de vida que supera los 85 años en España, esta etapa representa casi un tercio de la vida adulta. Convertirla en una oportunidad de bienestar y crecimiento personal es una forma de honrar a las generaciones anteriores y de abrir un nuevo modelo de madurez femenina.
Mensaje para la mujer de hoy: transforma tu experiencia
Cada mujer es diferente y vive la menopausia de distinta forma. Algunas la atraviesan como si nada estuviera sucediendo, mientras que otras sienten cambios importantes. La clave está en informarse, hablar y cuidarse a sí misma. La palabra, sana; y liberar lo que se siente es un paso fundamental hacia el bienestar.
Gracias a los avances médicos y científicos, esta etapa de cambios puede convertirse en una oportunidad para reconectar con el cuerpo, la mente y las emociones desde otro nivel de madurez y conciencia de sí mismas y sus necesidades.
Nuestra generación tiene la oportunidad de vivir lo que nuestras madres callaron: hablar, comprenderse, cuidarse y transformar esta etapa en una nueva versión de sí mismas.
En resumen
La menopausia con herramientas y conocimiento puede convertirse en una fase de renacimiento y transformación personal, en el que construir una nueva identidad y propósito más centrado en una misma, con autonomía, autocuidado y experiencia de vida.
Lo que nuestras madres vivieron en silencio, hoy se transforma en sabiduría compartida. La menopausia deja de ser un final para convertirse en un comienzo: un tiempo para elegir, cuidarse y reinventarse.
Ellas abrieron el camino en silencio. Nosotras tenemos la voz, la información
y la posibilidad de vivirlo de otra forma: con conocimiento, libertad y herramientas
para transformar la menopausia en una segunda oportunidad de vida.

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